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sábado, 30 de diciembre de 2017

7 tradiciones de Fin de Año de todo el mundo

El año nuevo casi está aquí. Eso, para los estadounidenses, significa cantar Auld Lang Syne (una canción escocesa, por cierto) después de la famosa cuenta atrás en Times Square y brindar con champán a medianoche. Lo cierto es que la mayoría de las culturas desarrollan su celebración en torno a las mismas líneas: abrazan la idea de dejar atrás lo viejo y empezar con lo nuevo, la gente se desea buena suerte y todo el mundo está de cena y de fiesta hasta pasada la medianoche. Las diferencias están en los detalles.

En los Países Bajos, igual que en otras partes de Europa, se come el oliebol ó ollie bollen durante la Nochevieja. Efectivamente, son unas deliciosas “bolas de aceite”, si lo traducimos literalmente. Pero que no os engañe el nombre porque, aunque varía de país en país, el resultado es el mismo: masa frita, como la de un buñuelo. No suena a mala forma de celebrar el Año Nuevo. (Aquí tenéis una receta para hacer ollie bollen en 15 minutos, por si os apetece). Pero hay más; cuenta la leyenda que hacer una ofrenda de los pedazos de masa frita ayudaba a apaciguar a los espíritus malvados que atormentaban las noches de invierno.

En Sudáfrica, los juglares capenses celebran el 2 de enero en Ciudad del Cabo el Segundo Año Nuevo (Tweede Nuwe Jaar). El Segundo Año Nuevo conmemora el único día libre al año en que los esclavos de Sudáfrica no trabajaban. Se vestían como juglares, tocan el banjo y el tambor y otros instrumentos y desfilaban por las calles con parasoles y vestidos con coloridos atuendos. Hoy, esa tradición continúa con más de 70 bandas de músicos, más de 13.000 personas que celebran y ensalzan con su fiesta el resistente espíritu de los nativos sudafricanos, que sobrevivieron no solo a la esclavitud, sino también al apartheid.

En Japón, es momento de enterrar el año viejo y celebrar al repique de campanas la entrada del año nuevo. Siguiendo las tradiciones religiosas sintoístas, las campanas de los templos repican 108 veces en la medianoche del 31 de diciembre. Cada campanada quizás suene para ahuyentar los 108 deseos terrenales que hay que evitar, según las enseñanzas budistas. Una vez que pasa el año viejo, las tradiciones japonesas se centran en las primeras cosas del siguiente año: el primer amanecer, por ejemplo, y la primera visita al templo.

En Rusia, las celebraciones del Año Nuevo no se limitan a una única noche, sino que pueden llegar a dos semanas. Celebran el Nuevo Año Nuevo, que es el 1 de enero, el principio del nuevo año según el calendario gregoriano que seguimos otros tantos países del mundo. Sin embargo, el 7 de enero celebran las tradiciones de Navidad, siguiendo el calendario juliano de la Iglesia Ortodoxa rusa. Es entonces cuando Ded Moroz o Abuelo Frío (la versión rusa de Santa Claus) trae regalos a los niños. El 14 de enero celebran el Viejo Año Nuevo, según el antiguo calendario juliano.

En Italia, la mejor forma de decir “Feliz Año Nuevo” es llevando calzoncillos rojos. La ropa interior roja es esencial en la tradición de Año Nuevo italiana. La elección de este color invoca la antiquísima superstición de que mantiene a raya la mala suerte y el mal y fomenta la buena suerte. Ahora bien, si llegarais a encontraros en Roma sin ropa interior roja, no os preocupéis, las tiendas y vendedores ambulantes sí tienen, y en abundancia. En España y algunos países latinoamericanos veréis que la gente también lleva lencería roja para empezar con buen pie el nuevo año.

En Islandia, concretamente en Reikiavik, no hay una buena Nochevieja si no hay hogueras. Estas fogatas públicas podrían ser parte de la antigua tradición de quemar las cosas viejas para despejar la casa y crear espacio para las nuevas adquisiciones del próximo año. O quizás es que hace demasiado frío y los islandeses prefieren un buen fuego calentito antes de volver a casa para ver Áramótaskaupið, un programa cómico satírico que parodia las noticias y acontecimientos destacados del año anterior. Una vez terminado, de vuelta al exterior a ver los fuegos artificiales.

En Brasil, el siete es el número protagonista de la Nochevieja. La gente se viste de blanco (considerado un color de la suerte) para saltar por encima de siete olas en la playa, o quizás coman siete uvas de la suerte o siete semillas de granada para ir bien de dinero. Pero si no puedes buscar la suerte con el siete, siempre puedes mandar flotando regalos a Yemanyá, una diosa del agua afrobrasileña (también reconocida en otras culturas africanas, sudamericanas e isleñas). En Brasil, en la playa de Copacabana, se botan ofrendas con flores blancas, velas y demás. Si tu ofrenda vuelve a la orilla, se puede suponer que Yemanyá no te concederá sus favores en el año próximo.

Ya estés en Japón, Islandia, Italia o Estados Unidos, las tradiciones de Nochevieja giran en torno a la idea de dejar atrás las preocupaciones y problemas del año anterior para dejar hueco a lo mejor que tenga que venir durante los próximos 12 meses.

Artículo publicado originalmente en la edición inglesa de Aleteia que ha sido traducido y/o adaptado para los lectores de Aleteia en español

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Articulo Revisado: 7 tradiciones de Fin de Año de todo el mundo Puntaje: 5 Reviesado por: Hermanos Franciscanos