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domingo, 31 de diciembre de 2017

Venezuela: Recibir el año bajo un puente

La agencia Efe realizó un recorrido por Caracas y asegura haber constatado que debajo de un puente del este de la ciudad pasan su día a día unas 30 personas, casi todos pertenecientes a una misma familia, y desde allí se movilizan a los semáforos cercanos a pedir comida o lo que los conductores tengan a bien regalarles.

Hay puentes por toda Caracas y es la única opción muchos que han perdido sus hogares por causa de la crisis o bien por estragos de lluvias –que están cayendo sorpresivamente sobre la capital, fuera de época- que “regalan” unas Navidades frías y húmedas. Es gente que no tiene respaldo alguno por parte de Estado y se abrigan bajo los puentes. Hay quienes han tomado la decisión de vivir de esa manera “por el alto costo de los alquileres”, aún en zonas populares y sectores marginales.

Entre los habitantes bajo los puentes hay toda una escala. Los hay de larga data instalados allí. Los hay recién llegados, a medida que la tragedia y la necesidad los va empujando. Hay familias enteras. Hay los conocidos como “recogelatas” que buscan específicamente los envases de hojalata que luego venden a las recuperadoras.

Hay los denominados “recicladores”, quienes clasifican la basura que sale de las fábricas y residencias cercanas. Cada uno es “dueño” de cierta cantidad de bolsas de desperdicios y, cuando llega el camión que se las llevará a su destino final, paga a estos trabajadores informales un millón de bolívares (300 dólares al cambio oficial) por cada tonelada.

Estos hombres -no mayores de 25 años- pasan días y noches enteras en ese improvisado vertedero anhelando encontrar algún tesoro, lo que, aseguran, sucede con frecuencia. Dicen que “siempre” consiguen “dólares, oro, cadenas, anillos”, sobre todo en las bolsas de basura que provienen de las “residencias”.

Otros, simplemente, se alimentan de los restos que logran sacar de las bolsas de basura procedentes de cafeterías, restaurantes y hoteles.

De más está decir lo que ello representa para la salud personal de estos individuos y para la salud pública. Así de seria es la situación. Aunado al hambre y a una inflación desatada, el cuadro es de una potencialidad explosiva que ha llevado a voces destacadas del país a retomar la lucha por la asistencia humanitaria.

José Curiel Rodríguez, ex ministro de Obras Públicas durante el primer gobierno del presidente Rafael Caldera y ex gobernador del Estado Falcón –al occidente de Venezuela- ha escrito una carta pública a la Conferencia Episcopal Venezolana, dada a conocer hoy, donde plantea la dramática situación que vive el país y apela a los obispos en estos términos:

“De continuar esta situación se incrementará en forma nunca vista la desnutrición, las enfermedades y las muertes, especialmente en los sectores más pobres, los niños y las personas de tercera edad. Muy posiblemente se generará una lucha entre la gente por los alimentos y un caos incontrolable, ya que la escasez aumentará porque la producción nacional será altamente deficitaria este año y no hay recursos para importar.

Como seres humanos, como cristianos y como venezolanos no podemos estar en paz con nuestra conciencia frente a esta gravísima situación. Por eso nos permitimos exigir que promovamos una muy intensa campaña a nivel nacional e internacional para garantizar la pronta llegada de una ayuda humanitaria así como un cambio de política económica del régimen que permita impulsar la producción nacional de alimentos. Más allá de cualquier consideración política, está la vida de nuestra gente”.-

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Articulo Revisado: Venezuela: Recibir el año bajo un puente Puntaje: 5 Reviesado por: Hermanos Franciscanos