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domingo, 14 de enero de 2018

VIDEO: El llamado: Reflexión Dominical de Mons. Cristóbal Ascencio García


Mons. Cristóbal Ascencio García
Obispo de Apatzingán

Hoy iniciamos un paréntesis de cinco domingos del tiempo ordinario, entre la Navidad y la Cuaresma. En ellos seremos invitados a vivir la normalidad de la fe haciendo camino con Jesús.

Hoy precisamente recibimos un mensaje sobre la vocación: Dios llama, y las personas desde nuestra libertad, podemos o no responder a su llamado. Al hablar de vocación, no pensemos sólo en la vocación a la vida consagrada o a la sacerdotal, porque todos somos llamados a hacer el camino con Jesús, en cualquier estado de vida.

Así pues les invito hoy, a la luz de la Palabra de Dios, a recordar la llamada que nos hizo el Señor; y si alguien no se siente llamado busque esa llamada, es decir, busque al Señor, que es quien llama. Pero no sólo recordemos, también agradezcamos esa llamada, y sobretodo renovemos la respuesta al Dios que nos ama y por eso nos llama.


   En la primer lectura y el Evangelio tenemos casos muy concretos de vocación: La del joven Samuel que servía en el templo y la de dos discípulos de Juan Bautista, uno de los cuales, era Andrés el hermano de Simón Pedro.

En ambos casos, encontramos mediadores que ayudan a reconocer el llamado de Dios: Samuel al escuchar su nombre, corría ante el sacerdote Elí diciendo: “Aquí estoy. ¿Para qué me llamaste?”. Así por tres veces, hasta que el sacerdote comprendió que era Dios quien le llamaba y le dijo: “Ve a acostarte, y si te llama alguien, responde: ‘Habla Señor, tu siervo te escucha’. De nuevo la voz del Señor: “Samuel, Samuel”. Éste respondió: “Habla, Señor; tu siervo te escucha”. Samuel creció y el Señor estaba con él.

   En el texto evangélico, Juan el Bautista, el intermediario, fijando los ojos en Jesús que pasaba, dijo a dos de sus propios discípulos: “Este es el Cordero de Dios”. Al oír estas palabras, siguieron a Jesús. La postura de Juan, como mediador, es paradigmática: Él habla y sus discípulos lo escuchan, pero siguen a Jesús. “¿Qué buscan?”, les pregunta.

 Ellos le contestaron: “¿Dónde vives Maestro?”. Él les dijo: “Vengan y lo verán”. Fueron pues, vieron dónde vivía y se quedaron con Él. Quedarse con él, significa hacerse itinerantes con él. Es precisamente caminando con el maestro, como alguien se constituye en creyente.

 Aparece tres veces el verbo seguir, este verbo indica cómo el creyente se separa de sus puntos de seguridad, de sus proyectos, del inmovilismo de sus esquemas y de sus costumbres, para emprender un camino largo y aventurado, que sólo Cristo sabe por dónde tendrá que pasar, y dónde irá a terminar.

 Qué grande importancia tiene el que reconozcamos la calidad del llamado y mostremos la docilidad del joven Samuel, y de los dos discípulos, porque así, el llamado del Señor se convertirá en experiencia vital que irá transformando la existencia. De Samuel se nos dice que, el Señor estaba con él y todo lo que el Señor le decía, se cumplía. Y de los discípulos, se nos dice que, se quedaron con Él.

 La vida, a partir de ese momento, a partir de la llamada, muestra un antes y un después, que la marca de manera decisiva. Quien se ha encontrado con Jesús y ha escuchado su llamado, anima a que los demás se encuentren con Jesús. El primero a quien encontró Andrés fue a su hermano Simón y le dijo: ¡Hemos encontrado al Mesías! Lo llevó a donde estaba Jesús.

   Hermanos, preguntémonos: ¿Me he encontrado con Jesús y me ha llamado?, ¿Cómo ha sido mi respuesta?, ¿He animado a alguien a que se encuentre con Jesús?
   Les bendigo a todos, en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Feliz domingo para todos!
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Articulo Revisado: VIDEO: El llamado: Reflexión Dominical de Mons. Cristóbal Ascencio García Puntaje: 5 Reviesado por: Diocesis de Celaya