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sábado, 7 de julio de 2018

Tu estilo de vida y manera de ser pueden perjudicar a tu salud

STRESS

Kaspars Grinvalds - Shutterstock

¿Pueden las emociones afectar a nuestro cuerpo?

El exigente ritmo de vida así como nuestra manera de ser tiene consecuencias para nuestro bienestar psíquico. Lejos de quedarse en un nivel mental, nuestra fisiología se ve afectada por la somatización de nuestras emociones negativas y se manifiesta con enfermedades y dolores. 

Cuando tenemos preocupaciones o nos sentimos tristes experimentamos una sensación de pesadez y poca energía; cuando estamos enamorados nuestro corazón late acelerado; cuando nos asustamos nuestro cuerpo se bloquea y así,  un sinfín de síntomas y sensaciones corporales provocadas por información procedente del cerebro. ¿Existe un límite entre lo físico y lo psicológico? 

La psicosomatización o la somatización se refiere a las afecciones o “dolores” que tienen un origen psicológico pero que se manifiestan de forma física. Las que en un momento u otro todos hemos experimentado: contracturas musculares, desarreglos digestivos, dolores de cabeza, alteraciones neurológicas, etc…

Por supuesto se trata de una enfermedad real porque tiene un diagnóstico clínico pero para comprender bien el concepto basta con entender que la salud es un todo, cuerpo y mente.  Se trata pues de una visión holística denominada modelo biopsicosocial. 

En síntesis, la somatización de una enfermedad, trastorno o afección tiene que interpretarse de manera multifactorial, es decir, se debe a causas de diversa naturaleza:

  • factores biológicos: predisposición genética;
  • factores psicológicos: rasgos de personalidad, emociones, sentimientos;
  • y finalmente, factores sociales: presión, competitividad, falta de recursos, etc…

Algunos síntomas asociados a partes del cuerpo 

  • Corazón: Como centro y núcleo de las emociones, se asocia a los sentimientos positivos y negativos.
  • Garganta: El dolor indica que no se dijo algo; es como tragarse un sentimiento.
  • Estómago: Este dolor representa por lo general el miedo inconsciente o la rabia.
  • Cabeza: El diálogo interno dice: ‘quiero tal cosa, pero no creo que lo logre’.
  • Cuello: La poca movilidad indica la imposibilidad de ver en diferentes direcciones, visión rígida y mentalidad estrecha.
  • Espalda: Dolor en el área lumbar indica preocupaciones económicas. A la altura de los hombros denota pesos emocionales que la persona lleva.
  • Alergias: Indican profundo temor de participar de la vida 

El estrés, una fuente inagotable de enfermedades psicosomáticas

Las experiencias traumáticas, el ritmo de vida, las pérdidas y todo tipo de vivencias emocionalmente intensas pueden causar un estado de estrés y éste manifestarse en forma de trastornos o enfermedades somáticas sin que se determine una causa infecciosa, alteración morfológica o metabólica grave. 

  • Taquicardias, problemas respiratorios, etc.. 
  • Hipertensión arterial 
  • Dolores de cabeza, cervicales, migrañas, mareos, etc…  
  • Nervios en el estómago, náuseas, vómitos, dolor abdominal, estreñimiento, etc…
  • Caída del cabello 
  • Comerse las uñas, morderse los dedos, etc… 
  • Alteraciones del sueño, insomnio, etc. 
  • Problemas en la piel, eccemas, urticarias, etc. 

Otras enfermedades psicosomáticas crónicas, más graves, se deben a reacciones del cuerpo en el intento de buscar una salida a algo psicológico que no se puede o no se quiere aceptar y/o percibir. 

  • Fibromialgia que se caracteriza por fuertes dolores en los músculos y huesos, hipersensibilidad, fatiga, problemas del sueño y anímicos. Sobre esta enfermedad se desconocen las causas orgánicas pero sí se han identificado los principales factores psicológicos como la ansiedad y la depresión. 
  • Trastorno de conversión que se puede manifestar con diversos síntomas, mayormente, neurológicos como por ejemplo parálisis, pérdida de sensibilidad y en casos muy graves ceguera. El factor más presente es estos casos es haber sufrido una experiencia traumática. Este seria el caso colectivo, según un estudio de la Catedrática de Psicología Patricia Rozee-Koker, de un grupo de mujeres camboyanas supervivientes tras la guerra del Vietnam. Tras haber experimentado situaciones de terror y masacre y haber presenciado el asesinato de familiares no podían ver. La experta concluyó que “estas mujeres habían visto cosas que sus mentes, simplemente,  no podían aceptar así que sus mentes se cerraron y dejaron de ver, de ver más muerte, más tortura, más violaciones o más hambre”. 

Recomendaciones que ayudan a abandonar las emociones que enferman

  • Identifica las emociones negativas que no sabes gestionar y exprésalas para no seguir dando vueltas a la cabeza. 
  • Evita las situaciones de estrés o trata de afrontarlas desde la distancia. Puedes poner en practica técnicas de control de estrés que te ayudarán en el día a día: ejercicios de respiración, por ejemplo.
  • Rodéate de personas positivas y cultiva tu vida social que te ayudarán a despejarte y a encontrar el apoyo y el afecto necesario para afrontar las etapas difíciles. 
  • Practica los buenos hábitos en términos de alimentación, práctica de ejercicio físico y evitar comportamientos autodestructivos propios de los estados de ansiedad como comer alimentos calóricos de manera descontrolada. 
  • Ponte en contacto con la naturaleza porque salir a dar un paseo, montar en bicicleta, hacer un día de sol y playa y reforzar el vínculo con la naturaleza nos devuelve al cuerpo y mejora la sensación de bienestar. 
  • Practica la oración y la meditación para encontrar el sosiego que solo Dios puede dar. Hay asuntos que no podemos resolver. Por eso, abandonarse a la voluntad de Dios y a confiar en Él da la paz necesaria para sobrellevar cuestiones que nos sobrepasan. 

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Articulo Revisado: Tu estilo de vida y manera de ser pueden perjudicar a tu salud Puntaje: 5 Reviesado por: Hermanos Franciscanos