​Un poncho para el cardenal Müller

Durante el último Consistorio de creación de cardenales, los designados recibieron, junto a la birreta y el anillo, múltiples regalos, y fueron objeto de innumerables homenajes. Algunos sintieron aquel día muy especial, sobretodo por la visita de sus amigos, familiares y condiscípulos.

Entre quienes aprovecharon bien los días de júbilo fue el cardenal Gerhard Ludwig Müller, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la fe, quien presentó su libro Pobre para los pobres-La Misión de la Iglesia, escrito en coautoría con el teólogo Gustavo Gutiérrez y de monseñor Joseph Sayer. El libro cuenta con un prefacio del Papa Francisco, en el cual invita al lector "a dejarse tocar el corazón" y apostar por una renovación de vida.


Un poncho del Perú


Los cardenales reciben regalos por el nuevo honor conferido, y cada oferente trata de demostrarle su cercanía con algo particular. Pero lo que no se esperaba el cardenal Müller era recibir un poncho de lana confeccionado por los mismos tejedores de la localidad de Cabana Sur en el departamento peruano de Ayacucho.


Según relata el arzobispo de Ayacucho, monseñor Salvador Piñeiro, el neo cardenal se sintió muy emocionado cuando él le entrego la prenda, y se la puso allí mismo, dado que el Perú ha sido para Müller el lugar donde comprendió mejor que la Iglesia debía ser "pobre para los pobres", tal como se titula su libro.


En este caso, no sólo con olor a ovejas sino también a auquénidos, el prefecto de la Congregación para la Doctrina de la fe quiso quedarse con la indumentaria puesta durante el resto de la ceremonia y se tomó fotos con todos los que pudo, dejando ver la hermosura del tejido del Ande peruano que se remonta a cerca de 12.000 años de historia.


Los artesanos de Cabana


La Comunidad de Cabana está situada en la cuenca del río Pampamarca y Sondondo a 3.281 m.s.n.m. al noreste de la provincia de Lucanas en Ayacucho. Insertada en una cuenca hidrográfica, presenta valles, micro cuencas, andenerías y extensas altiplanicies donde habitan vicuñas, y cuya economía se basa en la producción de maíz, tubérculos, cereales, ganadería bovina y actividad pastoril de camélidos sudamericanos.


Un estudio integral hecho por el BID en 2005, reconoce que la fina textilería ayacuchana "expresa una rica y vasta cultura ancestral, que puede ser interpretada desde muchos aspectos de la vida económica y social, y es fuente de recursos para el sustento de numerosas familias".


Basta dar un vistazo a los diversos motivos y diseños de esta prenda rectangular con una abertura al medio, que en medio del frío de los Andes y el descampado de las Pampas, protege del frío y las heladas a caminantes, agricultores, soldados y en este caso..., también a pastores.



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