agosto 2014
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Del santo Evangelio según san Lucas 4, 16-30

En aquel tiempo fue Jesús a Nazaret, donde se había criado y, según su costumbre, entró en la sinagoga el día de sábado, y se levantó para hacer la lectura. Le entregaron el volumen del profeta Isaías y desenrollando el volumen, halló el pasaje donde estaba escrito: El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido para anunciar a los pobres la Buena Nueva, me ha enviado a proclamar la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos, para dar la libertad a los oprimidos y proclamar un año de gracia del Señor. Enrollando el volumen lo devolvió al ministro, y se sentó. En la sinagoga todos los ojos estaban fijos en Él. Comenzó, pues, a decirles: Esta Escritura, que acabáis de oír, se ha cumplido hoy. Y todos daban testimonio de Él y estaban admirados de las palabras llenas de gracia que salían de su boca. Y decían: ¿No es éste el hijo de José? Él les dijo: Seguramente me vais a decir el refrán: Médico, cúrate a ti mismo. Todo lo que hemos oído que ha sucedido en Cafarnaúm, hazlo también aquí en tu patria. Y añadió: En verdad os digo que ningún profeta es bien recibido en su patria. Os digo de verdad: Muchas viudas había en Israel en los días de Elías, cuando se cerró el cielo por tres años y seis meses, y hubo gran hambre en todo el país; y a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a una mujer viuda de Sarepta de Sidón. Y muchos leprosos había en Israel en tiempos del profeta Eliseo, y ninguno de ellos fue purificado sino Naamán, el sirio. Oyendo estas cosas, todos los de la sinagoga se llenaron de ira; y, levantándose, le arrojaron fuera de la ciudad, y le llevaron a una altura escarpada del monte sobre el cual estaba edificada su ciudad, para despeñarle. Pero Él, pasando por medio de ellos, se marchó.


Oración introductoria


Jesús, concédeme iniciar esta meditación con una actitud abierta y dócil para poder escuchar y percibir tu presencia. No quiero ser un pasivo espectador, con un corazón duro y ciego, insensible y mediocre… porque estoy hecho para ser el reflejo de tu amor. Quiero reconocerte en todas las personas que hoy podría, por amor a Ti, servir.


Petición


Dios mío, dame la gracia de reconocerte y amarte más el día de hoy.


Meditación del Papa Francisco


En el evangelio de san Mateo, en uno de los momentos que Jesús regresa a su pueblo, a Nazaret, y habla en la sinagoga, se pone de relieve el estupor de sus conciudadanos por su sabiduría, y la pregunta que se plantean: "¿No es el hijo del carpintero?". Jesús entra en nuestra historia, viene en medio de nosotros, naciendo de María por obra de Dios, pero con la presencia de san José, el padre legal que lo protege y le enseña también su trabajo. Jesús nace y vive en una familia, en la Sagrada Familia, aprendiendo de san José el oficio de carpintero, en el taller de Nazaret, compartiendo con él el trabajo, la fatiga, la satisfacción y también las dificultades de cada día.

Esto nos remite a la dignidad y a la importancia del trabajo. El libro del Génesis narra que Dios creó al hombre y a la mujer confiándoles la tarea de llenar la tierra y dominarla, lo que no significa explotarla, sino cultivarla y protegerla, cuidar de ella con el propio trabajo. El trabajo forma parte del plan de amor de Dios; nosotros estamos llamados a cultivar y custodiar todos los bienes de la creación, y de este modo participamos en la obra de la creación. El trabajo es un elemento fundamental para la dignidad de una persona» (S.S. Francisco, 1 de mayo de 2013).


Reflexión


Es muy común preguntar a los niños pequeños: ¿qué quieres ser cuando seas grandes? Y para orgullo de los padres los niños responden: "quiero ser como mi papá". Si esta misma pregunta se la hiciéramos a Cristo durante su vida oculta en Nazaret, no cabe duda que respondería que Él sería lo que su Padre ha pensado para Él desde siempre. Prueba de ello es la respuesta que dio a su madre angustiada cuando se perdió en el templo: "pero no sabíais que debo ocuparme en las cosas de mi Padre", no debería haber motivo de preocupación por mi ausencia.


En nuestra vida como cristianos todos tenemos una misión muy concreta que realizar. Cristo desenrolló las escrituras (porque estaban en forma de pergaminos) y encontró justamente aquello que Dios Padre deseaba de Él. "Anunciar la Buena Nueva, proclamar la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos, dar la libertad a los oprimidos y proclamar un año de gracia del Señor". Todo esto lo cumplió Jesús a lo largo de su vida terrena y aunque algunos se empeñaban en no abrir su corazón a las enseñanzas de Cristo, como es le caso de los escribas y fariseos. A pesar de su obstinada actitud Cristo no desmayó en su esfuerzo por predicarles la ley del amor.


Propósito


De la misma forma que Cristo predicaba las enseñanzas de su Padre nosotros también atrevámonos a predicar el evangelio sin temor ni vergüenza. Antes bien pidámosle confianza y valor para que nos haga auténticos defensores de nuestra fe.


Diálogo con Cristo


Padre Santo, ¿por qué tanta cerrazón y dureza de corazón? Tú siempre dispuesto a darme todo lo que me puede llevar a la santidad y yo pretendiendo ser el protagonista principal en vez de darte el lugar que te corresponde en mi vida. Gracias, Señor, por el don de mi fe que me lleva a reconocerte en el amor, en el ejercicio continuo de la caridad. Ayúdame a ser santo desde ahora para aprovechar, así, la fe que me has dado.



Martirologio Romano: En Todi, de la Umbría, san Terenciano, obispo (c. s. IV).

Etimología Terenciano = atento, delicado. Viene de la lengua latina.


San Terenciano se convirtió gracias a la fe que veía en los primeros cristianos que llegaron a la ciudad de Todi, Italia. Llegó a ser obispo de Todi. Muchos paganos se convirtieron a la fe de Cristo por su celo pastoral.


La envidia de los sacerdotes paganos hacia él, crecía de día en día. Por eso, llevados por su envidia y enfurecidos las numerosas conversiones, lo denunciaron al emperador Adriano.


Por orden del procónsul Licinio, fue atormentado en el potro y con escorpiones; mientras se le iba la vida, repetía: "Señor, sean confundidos los que adoran a dioses falsos y se glorían de sus ricas imágenes". Y sucedió que un sacerdote pagano quedó ciego y los templos se cayeron al suelo. Entonces el santo volvió a decir: "Gloria a ti, Jesús bendito, que colmas de bendiciones a quienes creen en ti".


El juez le preguntó: ¿Dónde está tu Dios? Y Terenciano contestó: "Está conmigo y si tú creyeras en él, encontrarías misericordia".


Enfurecido, el juez mandó que le cortaran la lengua, y luego le degollaron.



Martirologio Romano: En Mataró, Cataluña, España, Beato José Samsó i Elías, sacerdote y mártir durante la persecución religiosa en España. ( 1936)

Fecha de beatificación: 23 de enero de 2010, en la basílica de Santa María de Santa María de la ciudad barcelonesa de Mataró –de la que fue párroco–, la ceremonia fue oficiada por el Cardenal Arzobispo de la Archidiócesis de Barcelona, Lluís Martínez Sistach, en representación de S.S. Benedicto XVI.



José Samsó Elías nació en Castellbisbal el 17 de enero de 1887. Cursó la carrera sacerdotal en el Seminario Conciliar de Barcelona, distinguiéndose en todos los cursos por su talento privilegiado y piedad ejemplar, todo lo cual le hacía acreedor de las mejores calificaciones. En los últimos años de su carrera sacerdotal, habiendo fijado en él su atención el Obispo José Laguarda, lo distinguió como su secretario particular, cargo en el cual estuvo hasta que fue consagrado Presbítero el 12 de marzo de 1910, celebrando su primera misa el día de San José, en la Capilla del Centro Obrero de la Sagrada Familia de la calle Calabria de Barcelona.

El 23 de julio de 1910 fue nombrado Coadjutor de la parroquia de San Julián de Argentona. Allí permaneció durante 7 años. El 11 de enero de 1917 fue nombrado párroco de la parroquia de Sant Joan de Mediona. A la muerte del párroco de Santa María de Mataró, Dr. Roig, José Samsó quedó nombrado Ecónomo-Arcipreste de la ciudad de Mataró y titular de dicha parroquia.


Fue un modelo de sacerdote entregado totalmente al ministerio de párroco. Severo consigo mismo, por temperamento y por virtud, pero comprensivo con los demás y dotado de las cualidades de gobierno para regir las comunidades que le fueron encomendadas.


Destacó en el ministerio de la caridad y de la catequesis. Su obra más conocida en este sentido es la Guía para catequistas, preparada ya en marzo de 1936, pero que no fue publicada hasta 1940.


Su dirección espiritual animó a muchas personas a seguir su vocación sacerdotal o religiosa, implantó la puntualidad en el horario de las misas, buscaba la perfección en los actos litúrgicos para alcanzar su máximo esplendor del culto, y trabajó intensamente en la decoración interior de la iglesia de Santa María, que en 1928 fue distinguida con el título de Basílica Menor.


En octubre de 1934, un grupo de hombres armados entró en la rectoría de Santa María, amenazando al rector y a la gente que estaba con él, les obligaron a ir a la nave central y apilar sillas, y le ordenaron al rector que las prendiera. Samsó se negó, a pesar de las amenazas.


Aquellos hombres incendiaron un altar y algunos utensilios. Cuando pudieron llegar algunos feligreses el fuego se pudo apagar. El párroco perdonó a aquellos hombres y no quiso revelar su identidad cuando fue invitado a hacerlo por la autoridad judicial.


Desde ese día y hasta su detención en 1936, el sacerdote manifestó varias veces que se acercaba una persecución de sangre. El peligro para él y su condición de sacerdote y rector le llevó a aceptar generosamente la posibilidad del martirio, con una actitud de esperanza.


Al iniciarse la Guerra Civil, se refugió en casa de unos feligreses, hasta que, en la madrugada del 28 de julio de 1936, intentando abandonar la ciudad por razones de prudencia, fue detenido y encarcelado por su condición de sacerdote. Después de un mes de cautiverio en la prisión de Mataró, se puso precio a su vida, y atado de manos, emprendió su Vía Crucis hacia el cementerio de Mataró, donde fue asesinado el 1 de septiembre de 1936. “Murió perdonando a sus ejecutores y con una gran ejemplaridad cristiana”, han indicado.



Martirologio Romano: En Florencia, en la región toscana también de Italia, beata Juana Soderini, virgen de la Orden Tercera de los Siervos de María, preclara por su oración y austeridad de vida (c. 1367).

Los Soderini eran considerados como miembros de una de las familias más nobles de Florencia al iniciarse el siglo XIV.


Precisamente en aquélla ciudad, en el año de 1301, y en el seno de la aristocrática familia, vino al mundo Juana, la que habría de alcanzar la gracia de la beatitud.


Desde muy temprana edad, demostró ser una niña excepcionalmente buena y con una devoción tan profunda y sincera hacia Dios, que en cierta ocasión dijo a su aya, Felicia Tonia, que, por revelación del cielo, sabía que ella, Felicia, iba a morir muy pronto y ésta, que estaba al tanto del fervor de la niña y de sus continuas oraciones, le creyó y comenzó a prepararse para su próxima muerte.


Cuando Juana llegó a la adolescencia, sus padres le concertaron un matrimonio ventajoso, pero ella protestó con tanta energía que, a fin de cuentas y a regañadientes, puesto que Juana era la única hija, consintieron en que tomase el hábito de monja.


Por aquel entonces, Santa Juliana Falconieri organizaba la tercera orden regular de los servitas (las "Mantellate") en Florencia y Juana decidió unirse a esa nueva comunidad.


No tardó en distinguirse por las austeridades corporales que practicaba y su perseverancia en la oración, pero al mismo tiempo se mantenía activa en los trabajos de la casa y el cuidado de los enfermos que acudían en busca de atención. Voluntariamente y de buen grado, se hacía cargo de las tareas más desagradables y penosas y, en el desempeño de las mismas provocaba la admiración de sus hermanas, por su alegría y mansedumbre.


Juana debió padecer duras pruebas espirituales y grandes tentaciones, sobre las que, al fin y al cabo, triunfó y aun adquirió grandes gracias celestiales, incluso el don de profecía. Juana era la auxiliar personal y permanente de Santa Juliana y no se apartó de ella ni por un instante en el curso de su prolongada enfermedad postrera, cuando la fundadora no podía pasar alimento alguno y estaba tan débil que necesitaba ayuda para poder moverse. Por eso, se atribuye a la Beata Juana el descubrimiento de una imagen de Cristo crucificado que, al parecer, quedó grabada en el pecho de Santa Juliana desde poco antes de su muerte.


Juana sobrevivió a su amada madre durante más de veinte años, como sucesora suya en el gobierno de la comunidad, hasta que murió, el lº de septiembre de 1367. La Beata Juana Soderini fue sepultada en la iglesia de la Annunziata de Florencia y, durante algún tiempo, su tumba fue un lugar de peregrinaciones.


En 1828, el conde de Soderini, pariente de Juana, solicitó al Papa León XII la confirmación del culto que fue concedida a su debido tiempo.




Al finalizar el ángelus, el Santo Padre pide a los participantes del encuentro Scholas que continúen con el compromiso con los niños y jóvenes


Ciudad del Vaticano, 31 de agosto de 2014 (Zenit.org) Redacción | 0 hits


El santo padre Francisco, después de rezar la oración del ángelus desde su estudio que da a la plaza de San Pedro, ha saludado a los grupos presentes.


Queridos hermanos y hermanos,


mañana, en Italia, se celebra la Jornada por la custodia de la creación, promovida por la Conferencia Episcopal. El tema de este año es muy importante: "Educar en la custodia de la creación, por la salud de nuestros pueblos y nuestras ciudades". Deseo que se refuerce el compromiso de todos, instituciones, asociaciones y ciudadanos, para que se cuide la vida y la salud de las personas respetando también el ambiente y la naturaleza.


Saludo a todos los peregrinos procedentes de Italia y de distintos países, en particular a los fieles de Santiago de Chile, Pistoia, San Giovanni Bianco y Albano Sant'Alessandro; los jóvenes de Modena, Bassano del Grappa y Ravenna; el gran grupo de motoristas de la policía y la banda de la policía. Sería bonito, al final, escucharla tocar.


Dirijo un saludo especial a los parlamentarios católicos, reunidos por su 5º encuentro internacional, y les animo a vivir el delicado rol de representantes del pueblo en conformidad con los valores evangélicos.


Ayer recibí una familia numerosa de Mirabella in Bancali que me ha traído el saludo de todo el pueblo. Os doy las gracias a todos los de este pueblo por el afecto.


Saludo a los participantes del encuentro de Scholas, continuad en vuestro compromiso con los niños y los jóvenes, trabajando en la educación, el deporte y la cultura. Y os deseo ¡buen partido mañana en el Estadio Olímpico!


Veo desde aquí a los jóvenes que pertenecen al sindicato de plásticos, sed fieles a vuestro lema. Es muy peligroso caminar solos, en el campo y en la vida. Id siempre juntos.


Os deseo feliz domingo, os pido que recéis por mí y buen almuerzo.


¡Hasta pronto!



(31 de agosto de 2014) © Innovative Media Inc.



En la introducción a la oración mariana, el Santo Padre da las claves para no ser cristianos mundanos: Evangelio, Eucaristí­a y oración


Ciudad del Vaticano, 31 de agosto de 2014 (Zenit.org) Redacción | 0 hits


El santo padre Francisco se ha asomado a la ventana del Palacio Apostólico, como cada domingo, para rezar el ángelus con los fieles reunidos en la plaza de San Pedro.


Estas son las palabras del Papa antes de la oración mariana:


Queridos hermanos y hermanas, buenos días.


En el itinerario dominical con el Evangelio de Mateo, llegamos hoy al punto crucial en el que Jesús, después de haber verificado que Pedro y los otros once habían creído en Él como Mesías e Hijo de Dios "empezó a explicarles que tenía que ir a Jerusalén y padecer allí mucho..., y que tenía que ser ejecutado y resucitar al tercer día". Es un momento crítico en el que emerge el contraste entre la forma de pensar de Jesús y la de los discípulos. Pedro, de hecho, se siente en el deber de regañar al Maestro, porque no puede atribuir al Mesías un final así de innoble. Entonces Jesús, a su vez, regaña duramente a Pedro, le marcó la línea, porque no piensa "según Dios, sino según los hombres" y sin darse cuenta hace la parte de Satanás, el tentador.


Sobre este punto insiste, en la liturgia de este domingo, también el apóstol Pablo, el cual, escribiendo a los cristianos de Roma, les dice: "No os ajustéis a este mundo, no ir con los esquemas de este mundo, sino transformaros por la renovación de la mente, para que sepáis discernir lo que es voluntad de Dios".


De hecho, nosotros cristianos vivimos en el mundo, plenamente insertados en la realidad social y cultural de nuestro tiempo, y es justo así; pero esto lleva el riesgo de que nos convirtamos en "mundanos", el riesgo de que "la sal pierda sabor", como diría Jesús, es decir que el cristiano se "ague", pierda la carga de la novedad que le viene del Señor y del Espíritu Santo. Sin embargo debería ser al contrario: cuando en los cristianos permanece viva la fuerza del Evangelio, esta puede transformar "los criterios de juicio, los valores determinantes, los puntos de interés, las líneas de pensamiento, las fuentes inspiradoras y los modelos de vida (Paolo VI, Exort. ap. Evangelii nuntiandi, 19)".


Es triste encontrarse cristianos aguados. Que parecen el vino aguado. Y no se sabe si son cristianos o mundanos. Como el vino aguado no se sabe si es vino o agua. Es triste esto. Es triste encontrarse cristianos que no son ya sal de la tierra. Y sabemos que cuando la sal pierde el sabor, ya no sirve para nada. Su sal ha perdido el sabor porque se han entregado al espíritu del mundo. Es decir, se han convertido en mundanos.


Por eso es necesario renovarse continuamente aprovechando la sabia del Evangelio. ¿Y cómo puedo poner esto en práctica? Ante todo leyendo y meditando el Evangelio cada día, así que la palabra de Jesús esté siempre presente en nuestra vida. Recordad, os ayudará llevar siempre un Evangelio con vosotros, un pequeño Evangelio, en el bolsillo, en el bolso. Y leer durante el día un pasaje. Pero siempre con el Evangelio, porque es llevar la palabra de Jesús. Y poder leerla.


Además participando en la misa dominical, donde encontramos al Señor en la comunidad, escuchamos su Palabra y recibimos la Eucaristía que nos une a Él y entre nosotros; y después son muy importantes para la renovación espiritual los días de retiro y de ejercicios espirituales. Evangelio, Eucaristía, oración. No olvidéis. Evangelio, Eucaristía, oración. Gracias a estos dones del Señor podemos ajustarnos no al mundo, sino a Cristo, y seguirlo sobre su camino, el camino del "perder la propia vida" para encontrarla. "Perderla" en el sentido de donarla, ofrecerla por amor y en el amor - y esto conlleva al sacrificio, también la cruz- para recibirla nuevamente purificada, liberada del egoísmo y de la hipoteca de la muerte, llena de eternidad. La Virgen María nos precede siempre en este camino; dejémonos guiar y acompañar por ella.



(31 de agosto de 2014) © Innovative Media Inc.



San Pablo fue “fulminado” por una aparición de Cristo en el Camino de Damasco. Esta experiencia mística transformó a uno de los perseguidores más encarnecidos de los cristianos en un ardiente e infatigable apóstol de Cristo.


En el libro de los Hechos de los Apóstoles, quinto libro del Nuevo Testamento, este episodio de la conversión de Pablo es recogida tres veces, especialmente en el capítulo 9:


…Saulo, que todavía respiraba amenazas de muerte contra los discípulos del Señor, se presentó al Sumo Sacerdote y le pidió cartas para las sinagogas de Damasco, a fin de traer encadenados a Jerusalén a los seguidores del Camino del Señor que encontrara, hombres o mujeres. Y mientras iba caminando, al acercarse a Damasco, una luz que venía del cielo lo envolvió de improviso con su resplandor...” (Hch 9, 1s)


Pablo-Saulo era un judío instruido y a la vez ciudadano romano. Estudió en Jerusalén y escuchó a unos predicadores hablar de un hombre llamado Jesús y crucificado por los romanos hace unos años. Estamos hacia el año 34 de nuestra era, en plena persecución de la Iglesia primitiva. Saulo obtiene del Sanedrín (el tribunal judío con sede en el Templo) la misión de perseguir a los cristianos de Siria. Y es en el camino que conduce a Damasco, donde tendrá lugar su “caída” capital. (Hch 9, 1s)


Y cayendo en tierra, oyó una voz que le decía: ‘Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?’. Él preguntó: ‘¿Quién eres tú, Señor?’. ‘Yo soy Jesús, a quien tú persigues’, le respondió la voz. ‘Ahora levántate, y entra en la ciudad: allí te dirán qué debes hacer’” (Hch 9, 4s)


Pablo se levanta pero sale de este encuentro momentáneamente ciego. Tres días más tarde, en Damasco, es curado por un discípulo, Ananías, se convierte al cristianismo y se hace bautizar: “Ve a buscarlo, porque es un instrumento elegido por mí para llevar mi Nombre a todas las naciones, a los reyes y al pueblo de Israel”, había dicho el Señor a Ananías en una visión para vencer su reticencia a bautizar al gran perseguidor.


Y esto es lo que hará Pablo de ahora en adelante, con un celo mayor del que había tenido para perseguir, suscitando adhesión o rechazo, con peligro de su vida: comenzó a predicar en las sinagogas que Jesús es el Hijo de Dios. Todos los que lo oían quedaban sorprendidos y decían: “¿No es este aquel mismo que perseguía en Jerusalén a los que invocan este Nombre, y que vino aquí para llevarlos presos ante los jefes de los sacerdotes?” (Hch 9, 20).


El “Camino de Damasco” ciertamente no es el camino más habitual hacia Dios, pero este tipo de experiencia no es tan raro, incluso hoy en día muchas personas, que dijeron que no creían o que creían muy poco, pueden atestiguar experiencias místicas repentinas que les han transformado profundamente.


Las gracias de la conversión repentina pueden presentarse en todas las situaciones y estados de la vida. Paul Claudel en 1886, André Frossard en 1935, o Bruno Cornacchiola en 1947, son ejemplos célebres de ello:


André Frossard (1915-1995), de un entorno sociocultural muy lejano de la fe católica (su padre es uno de los fundadores históricos del Partido Comunista francés), franqueó la entrada de la capilla de las Hijas de la Adoración de París y se convirtió en un instante, no a raíz de una visión sino de una mirada nueva sobre el mundo y sobre sí mismo… Escribió entonces un testimonio que permanece en las memorias: Dios existe, yo me lo encontré.


La conversión de Paul Claudel (1868-1995) a finales del siglo XIX tuvo lugar justo detrás de uno de los pilares de Notre Dame de París, un día de Navidad. Pero el futuro diplomático y poeta no tenía entonces ninguna hostilidad hacia el catolicismo; en cierto modo, se había preparado – humanamente – a semejante conversión.


Totalmente imprevisible, en cambio, fue la conversión de Bruno Cornacchiola (1913-2001) un protestante extremista, que verdaderamente odiaba a la Iglesia y al Papa (a quien había incluso proyectado matar), que vio a la Virgen en las afueras de la abadía Trapense en un lugar llamado Tre Fontane, en Roma.


Estamos en abril de 1947. Bruno estaba con sus niños de paseo. Sus niños, mientras él trataba de escribir un duro artículo dirigido contra la Virgen María, se alejaron, y los encontró ante la entrada de una cueva, con las manos juntas, pálidos y en éxtasis, con la mirada dirigida al interior de la cueva. “Bella Señora… Bella Señora”, llamaban.


Bruno, primero enfadado y luego afligido, acabó por entrar en la cueva y, puesto de rodillas, se puso a llamar a su vez: “Bella Señora.. Bella Señora”.


Ante él se dibujó la silueta de una mujer joven, envuelta en el resplandor de una luz dorada. Fascinado por lo que vio, cayó también él en éxtasis. La Virgen, al contrario que a sus hijos, se puso a hablar con él, o más bien a ordenarle dulcemente: “Tú me has perseguido, ¡ya basta! Entra en el redil [...] Que cada uno rece y que recite diariamente el rosario por la conversión de los pecadores, de los incrédulos y por la unidad de los cristianos”.


“En esta gruta se me apareció la Madre divina. Ella me invitó amorosamente a volver a entrar en la Iglesia católica, apostólica y romana…", grabó Bruno en la roca de la gruta ese mismo día. Bruno tuvo otras apariciones, una en presencia de un sacerdote el año siguiente. Desde ese momento, su conversión es irrefrenable y, entre mil vicisitudes, fue a Roma a pedir perdón a Pío XII por haber querido matarle.


Unos treinta años más tarde (en 1978), se encontró con Juan Pablo II, que le dijo: “Tú has visto a la Madre de Dios, tú ahora tienes que ser santo!”.


Para saber más de esta experiencia: http://ift.tt/1qrQgvh


Este tipo de conversiones las viven también judíos que, a menudo, siguen siendo judíos pero reconocen en Jesús al Salvador que espera Israel, después de revelaciones especiales.


Hay hoy en día en Israel judíos que conservan su identidad judía pero reconocen a Jesucristo como el Mesías de Israel (se les llama “judíos mesiánicos”). Su conversión llega a menudo de manera carismática, por apariciones, revelaciones o visiones privadas, a imagen de lo que les sucedió a muchas notables personalidades judías en el pasado.


Israel Zoller (1881-1956), por ejemplo, era judío de nacimiento, de origen polaco, gran rabino de Trieste, y después de Roma durante la Segunda Guerra Mundial, profesor de exégesis bíblica en la universidad de Padua. Cristo se le apareció de repente en octubre de 1944, cuando se encontraba en el interior de la gran sinagoga romana, el día de Yom Kippour.


Israel se convirtió al catolicismo a los 65 años y tomó como nombre “Eugenio Pío” como homenaje al papa Pío XII por su obra a favor de los judíos de Roma durante la Segunda Guerra Mundial.


Otro convertido, Alfonso Ratisbonne (1814-1884), un joven judío ateo de mediados del siglo XIX, tuvo una visión de la Virgen María al entrar en una iglesia de Roma. La Virgen María se le presentó con las manos abiertas y extendidas, haciéndole el signo de arrodillarse.


“La Virgen parecía decirme: ¡está bien! Ella no me habló, pero yo lo comprendí todo”, escribiría más tarde. Inmediatamente después, el joven decidió convertirse al catolicismo, añadiendo el nombre de “María” a su nombre de bautismo. Entró en la Compañía de Jesús en junio de 1842 y recibió su ordenación sacerdotal en 1848. Después se instaló en Palestina, donde consagró su vida al catecumenado de convertidos de origen judío.


El americano de origen judío Roy Schoeman nacido en 1951 en una familia que había huido de la Alemania nazi, es otro caso de conversión repentina. Esto es lo que explica en su libro testimonio Le salut vient des juifs [La salvación viene de los judíos, n.d.t].


“Durante una larga caminata en la naturaleza recibí la gracia más excepcional de mi vida (···). Me encontré consciente y materialmente en presencia de Dios. Vi mi vida hasta ese día expuesta ante mí, todo lo que me hacía feliz y todo lo que lamentaba. Supe en un instante que el objetivo de mi vida era amar y servir a mi Señor y mi Dios”, escribió.


Y añade después: “el nombre de ese Dios que se me reveló, sentido y objetivo de mi vida, no lo concebía como el Dios del Antiguo Testamento que figuraba en mi imaginación desde la infancia. Pedí conocer su nombre, para saber qué religión me permitiría servirle y adorarle”.


Roy Schoeman pide al Señor que le haga conocer su nombre, pero con una condición: que no sea Cristo y que no tenga que hacerse cristiano. Pero un año después recibe en un sueño “la segunda mayor gracia” de su vida:


“Él, que decía no saber mucho del cristianismo y no tener especial simpatía por él, se despierta “perdidamente enamorado de la bienaventurada Virgen María” y sin desear “nada más que hacerse totalmente cristiano”.


Para saber más sobre ello, puede escucharse la lectura de un fragmento de su libro Le Miel du rocher, seize témoignages d’accomplissement de la foi d’Israël dans le Christ [La miel de la roca, dieciséis testimonios de cumplimiento de la fe de Israel en Cristo, n.d.t], publicado por ediciones François-Xavier de Guibert, en 2008 (difundido en Radio Vaticano): http://ift.tt/1qrQgvi


También hay musulmanes que viven conversiones, pero se ven obligados a menudo a permanecer en una actitud discreta.


Joseph Fadelle es el autor de la conmovedora obra Le prix à payer [El precio a pagar, n.d.t]. Este iraquí convertido del islam al cristianismo está refugiado en Francia y debe esconderse para evitar que sea ejecutada la fatwa pronunciada contra él.


Su verdadero nombre es Mohammed al-Sayyid al-Moussaou, nacido en una de las mayores familias de la aristocracia chiíta de este país, descendiente del imán Alí, primo del Profeta. En 1987, durante su servicio militar, se encontró con Massoud, un cristiano con el que debatió sobre el cristianismo y el islam.


Después, una noche, explica, tuvo un sueño desestabilizador: un hombre vestido de blanco, desde el otro lado de un arroyo, le tendía la mano y le decía: “Yo soy el pan de vida”. Estremecido, abrió la Biblia de Massoud y verdaderamente impresionado por lo que leyó, la devoró, y se convirtió.


Con su mujer, también convertida, llegó con dificultad a integrarse en la Iglesia de Irak y, después de haber sido encarcelado, golpeado, azotado y torturado por su propia familia, tuvo que huir tras un intento de asesinato por parte de su hermano.


Otro caso de conversión imprevisible es la de la egipcia Nahed Mahmoud Metwalli, que perseguía a los cristianos y a las cristianas desde su cargo de vicedirectora de la principal Institución de Enseñanza para Niñas de El Cairo (4.000 alumnas), en el barrio cairota de Zeitoun, no lejos de la basílica edificada tras las apariciones marianas de 1968-69.


“Yo las perseguía muy fuertemente y las trataba con una extrema severidad”, confiesa en un mensaje dirigido, desde su exilio en Holanda, a todos los musulmanes del país, en el que es respetado el derecho a la libertad de conciencia.


“Creía mi deber actuar así. Hasta el día en que me encontré con el Señor Jesús. Se me reveló y Le di mi vida, a causa de la inmensidad de su ternura y de su amor. Abandoné mi país, mi familia y todo, a causa de Cristo y del testimonio por el Nombre de Cristo”, añade.


Fue una nueva secretaria, cristiana, por su comportamiento ejemplar, la que le abrió los ojos. Un buen día, cuando estaba hablando con ella en su oficina, ironizando sobre la imagen de María que llevaba en una medalla, las dos mujeres vieron aparecerse ante ellas a la Santísima Virgen, vestida de azul con un velo, una visión a la que siguió, otro día, otra visión, la del mismo Cristo, que dijo a Nahed: “Permanece en paz, tendrás una misión que te será revelada en su debido momento”.


Nahed tardó un tiempo en comprender lo que había visto tan cerca suyo, pero su conversión ya había empezado y su comportamiento de perseguidora cambió totalmente, hasta su conversión completa, sellada por su bautismo, el 30 de noviembre de 1988.


La perseguidora se volvió entonces objeto de persecución en su país, viviendo varios intentos de secuestro, y acabó por refugiarse en Europa, donde se consagró a la evangelización… hoy en día en los Países Bajos.


Para saber más sobre Nahed Mahmoud Metwalli, puede leerse la obra Ma rencontre avec le Christ [Mi encuentro con Cristo, n.d.t.], traducida del árabe al francés y publicada por François-Xavier de Guibert.


La experiencia de Jean-Marc Potdevin forma parte de estos encuentros sorprendentes que Cristo ofrece a veces a personas que parecen no esperar pero que están dispuestas a cambiar su vida desde el momento en que la luz de Dios se manifiesta a ellos.


Ofrecemos a continuación algunos fragmentos del testimonio de Jean-Marc Potdevin, business angel, ingeniero, millonario, ex CTO de Kelkoo, ex vicepresidente de Yahoo! Europa, casado con 4 hijos, deportista, aventurero, hiperactivo, y cristiano tibio y poco convencido hasta vivir un encuentro que cambió su vida:




¿Entonces cómo se ha reencontrado con Dios?


Es Él quien vino a mi encuentro. Cara a cara. Y eso es muy impresionante. Ocurrió un poco por casualidad. Había entrado en Puy-en Velay en una capilla durante la adoración al Santísimo Sacramento –yo no sabía lo que era- y casi instantáneamente se apareció frente a mí, muy grande, muy impresionante. Y yo que nunca he fumado ni tomado psicotrópicos etcétera, puedo deciros que se hace raro ver lo sobrenatural surgir así.


¿Y su psiquiatra qué dice de ello?


Los psiquiatras tienen la noción de delirio místico. Yo sé lo que he visto, estaba perfectamente consciente en el momento de esta experiencia, de esta casi-experiencia de Dios, y he encontrado después en los libros criterios precisos que permiten distinguir un delirio místico de una casi-experiencia de Dios. Dicho esto, más tarde me he dado cuenta también de que hay que ser cauteloso con este tipo de aparición.


Evidentemente la he buscado porque la sensación es tan buena que se busca la consolación en cuanto tal, pero eso es bastante peligroso. San Juan de la Cruz es claro al respecto: no hay que buscar este tipo de experiencia.


¿Cómo se hace para ver a Dios?


Se le deja hacer. Es Él quien hace todo el trabajo. No es necesariamente sencillo dejarle hacer. Pero he encontrado un libro que se ha convertido en mi libro de cabecera, Je veux voir Dieu [Quiero ver a Dios, n.d.t.] del Padre Marie-Eugène del Niño Jesús y en este libro él explica las buenas disposiciones que permiten justamente dejarle hacer al Señor para que venga a nosotros, entre ellas la humildad, el don de sí y el silencio.


Una conversión, ¿qué cambia exactamente?


Lo cambia todo. Porque pone el mundo al revés. Al final, eso lo vuelve a poner a uno en su lugar más precisamente, es una inversión de focal. Es un poco como en Alicia en el país de las maravillas cuando ella pasa al otro lado del espejo, en la historia de Lewis Caroll. Al otro lado del espejo, el mundo está invertido: la izquierda pasa a la derecha, el fuerte se convierte en débil, mis debilidades son mis fuerzas.


Lo más impresionante es darse cuenta del impacto, de la manera como la gracia actúa en el mundo. Yo he tenido que volver a aprender todas las cosas: a andar, a hablar, a escribir, a comportarme. Porque una vez que las reglas del mundo se han invertido, se vuelve a empezar en este mundo como un recién nacido.


¿Después ha invitado usted a Dios a sus encuentros de business angel?


Dios ya está presente. Él ya está allí. Dicho esto, ahora me pasa que hablo con los empresarios ya sea de Dios directamente (es un poco más raro) o indirectamente a través de la doctrina social de la Iglesia.


Los empresarios se plantean preguntas sobre el sentido del trabajo, de la responsabilidad, de su compromiso, el sentido de la propiedad, el sentido del dinero. Y en ningún sitio se les educa. No son formados en las escuelas de comercio, de ingeniería, de negocios, ni en los MBA. Y sin embargo son cuestiones fundamentales.


¿Qué le gustaría transmitir a los lectores de su libro?


Me he dado cuenta de que yo era un cristiano mal creyente después del encuentro con el Señor. Y de que hacía muchas cosas al revés. Quizás transmitir eso.


Segundo aspecto que es importante para mí en este libro: la función del testimonio. Yo no puedo guardar este tesoro para mí. Es un poco difícil hablar de estas cosas íntimas, de estas cosas de la fe. Pero no puedo guardar este tesoro: es necesario que lo dé. La gente no lo sabe. En todo caso, algunas personas no lo saben y yo no puedo guardarlo.




« Las palabras no pueden explicar lo que yo he vivido»

La experiencia mística de un business angel (en francés)

Ediciones del Emmanuel



Del santo Evangelio según san Mateo 16, 21-27

Desde entonces comenzó Jesús a manifestar a sus discípulos que él debía ir a Jerusalén y sufrir mucho de parte de los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, y ser matado y resucitar al tercer día. Tomándole aparte Pedro, se puso a reprenderle diciendo: «¡Lejos de ti, Señor! ¡De ningún modo te sucederá eso!» Pero él, volviéndose, dijo a Pedro: «¡Quítate de mi vista, Satanás! ¡Escándalo eres para mí, porque tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres! Entonces dijo Jesús a sus discípulos: «Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame. Porque quien quiera salvar su vida, la perderá, pero quien pierda su vida por mí, la encontrará. Pues ¿de qué le servirá al hombre ganar el mundo entero, si arruina su vida? O ¿qué puede dar el hombre a cambio de su vida? «Porque el Hijo del hombre ha de venir en la gloria de su Padre, con sus ángeles, y entonces pagará a cada uno según su conducta.


Oración preparatoria


Jesús, hoy comienzo mi oración pidiendo perdón por las veces en que te he traicionado, por miedo, por debilidad, por indiferencia. Confío en que esta oración me lleve a convertirme hoy un poco más a tu amor y a vivir con más generosidad.


Petición


Señor, dame tu gracia para seguirte fielmente, sin temor ni egoísmo.


Meditación del Papa Benedicto XVI


El relato del evangelista Mateo nos dice en primer lugar que el reconocimiento de la identidad de Jesús pronunciado por Simón en nombre de los Doce no proviene "de la carne y de la sangre", es decir, de su capacidad humana, sino de una particular revelación de Dios Padre. En cambio, inmediatamente después, cuando Jesús anuncia su pasión, muerte y resurrección, Simón Pedro reacciona precisamente a partir de la "carne y sangre": Él "se puso a increparlo: [Señor] eso no puede pasarte". Y Jesús, a su vez, le replicó: "Aléjate de mí, Satanás. Eres para mí piedra de tropiezo...". El discípulo que, por un don de Dios, puede llegar a ser roca firme, se manifiesta en su debilidad humana como lo que es: una piedra en el camino, una piedra con la que se puede tropezar. (Benedicto XVI, 29 de junio de 2012).


Reflexión


Se cuenta que el famoso escritor católico francés, Julien Green (1900-1998), dimitió de uno de los escaños más ambicionados de la nación, la Academia de Francia. Y así justificó su decisión en una carta escrita a su amigo Tassani un año antes de morir: “He dejado la Academia porque me era ya insoportable y no tenía nada que hacer allí, y me siento ahora mucho más libre. ¿Acaso llegaremos al Paraíso bordados de medallas y de títulos? Afortunadamente, no”.


Muchas veces, absortos por tantas preocupaciones e inquietudes, nos olvidamos de las cosas verdaderamente esenciales de la vida y perdemos a menudo la brújula y el sentido de nuestra existencia. Hacemos muchas cosas y nos afanamos en una y mil actividades sin reparar en el porqué o para qué de todo aquello. Nos sucede lo que le ocurrió a un brillante general –también francés– que, estando en una reunión familiar, relataba dramáticas hazañas de su expedición en Marruecos. De pronto, una sobrinita, que seguía llena de admiración los relatos de su tío, le pone una de sus manitas sobre las rodillas, y le pregunta: "Tío, has hecho cosas maravillosas por Francia. Y por Dios, ¿qué has hecho?" El gran general se quedó sin palabras ante la pregunta inocente de una pequeña y pasó toda aquella tarde pensativo. ¡No había hecho absolutamente nada por Dios! Al poco tiempo dejó la carrera militar y se consagró al servicio de Dios y de los demás. Había nacido un gran misionero y un futuro santo: Charles de Foucauld.


En el Evangelio de hoy, nuestro Señor nos dirige una pregunta sumamente importante y trascendental; más aún, de la respuesta que demos a ese interrogante depende el sentido y el futuro de nuestra misma existencia: "¿De qué le sirve a un hombre ganar el mundo entero, si al final pierde su alma? ¿O qué podrá dar para recobrarla?". Es ésta una de las preguntas que atraviesan de polo a polo la historia de la humanidad y ante la cual nadie puede quedar indiferente. ¿Qué has hecho tú por Cristo hasta el día de hoy?...


Se cuenta que el gran general romano Julio César, cuando desembarcó con su ejército en Cádiz, reparó en una estatua de Alejandro Magno y que, al verla, se conmovió y se echó a llorar amargamente. Sus generales quedaron consternados. Y César, mirando su asombro, les dijo: "Lloro porque, a mi edad, Alejandro era ya señor de la mayor parte del mundo, y yo todavía no he hecho nada". Y tú, ¿qué has hecho por Dios a tu edad? Por favor, no sigas leyendo sin dar una respuesta adecuada a esta pregunta. Sé valiente y afróntala ante tu propia conciencia. ¿Sabías que la vida de muchos santos y misioneros ha dependido de la respuesta que han dado a esta pregunta?


Cristo te cuestiona hoy a ti, directamente, querido amigo, amiga: ¿De qué te va a servir ganar el mundo entero con placeres, poderes, lujos y vanidades, con dineros, bailes y fiestas superficiales si al final pierdes tu alma o te quedas sin lo más importante y esencial? Y para ti, ¿qué es lo más importante?


Te voy a contar otra breve historia. Una pobre mujer, con su hijo pequeño en brazos, pasaba delante de una caverna, cuando escuchó una voz misteriosa que desde dentro le decía: "Entra y toma todo lo que quieras, pero no te olvides de lo principal. Una vez que salgas, la puerta se cerrará para siempre. Por lo tanto, aprovecha la oportunidad, pero no te olvides de lo más importante..." La mujer entró toda temblorosa en la caverna y encontró allí mucho oro y diamantes. Entonces, fascinada por las joyas, puso al niño en el suelo y empezó a recoger, ansiosamente, todo lo que cabía en su delantal. De pronto, la voz misteriosa habló nuevamente: "Te quedan sólo cinco minutos". La mujer, afanada, continuaba recogiendo lo más que podía. Al fin, cargada de oro y de piedras preciosas, corrió y llegó presurosa a la entrada de la cueva cuando la puerta ya se estaba cerrando. En menos de un segundo se cerró. Y en ese momento se acordó de que su hijo se había quedado dentro... ¡La cueva estaba ya sellada para siempre! El gozo de la riqueza desapareció enseguida y la angustia y la desesperación la hicieron llorar amargamente.


Lo mismo nos sucede a la mayoría de nosotros. ¡Tenemos unos cuantos años para vivir en este mundo, y casi siempre dejamos de lado lo principal! ¿Qué es lo principal en esta vida? Dios, tu vida de gracia, tus valores morales y espirituales, la familia, los hijos y la total armonía con Dios y con tu prójimo. Las riquezas y los placeres materiales nos suelen fascinar tanto; el trabajo y otras obligaciones secundarias nos absorben tan en demasía que lo principal siempre se queda a un lado... ¡Así agotamos nuestra vida y olvidamos lo esencial!


Propósito


Nunca te olvides de la enseñanza que nuestro Señor te da el día de hoy: "¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo entero, si al final pierde su alma?". Recuerda que la vida pasa demasiado rápido y que la muerte nos llega de sorpresa, inesperadamente. Cuando la puerta de esta vida se cierra para nosotros, de nada valdrán las lamentaciones.... Piensa en esto por un momento y no pases de largo ante esta llamada de Dios.....¡¡Pon, desde ahora mismo, manos a la obra!!



Martirologio Romano: En Cardona, de Cataluña, san Ramón Nonato, que fue uno de los primeros socios de san Pedro Nolasco en la Orden de la Bienaventurada Virgen María de la Merced, y es tradición que, por el nombre de Cristo, sufrió mucho para la redención de los cautivos (c. 1240).

Fecha de canonización: Fue canonizado en 1657 por el Papa Alajandro VII



Nació en los mismos comienzos del siglo XIII.

Su nombre deja boquiabierto a quien lo oye o lo lee por primera vez. Nonnato -Nonato por más breve- sugiere a un santo sólo potencial; como si la palabra fuera un slogan publicitario que estuviera invitando a quien lo lee o escucha a que se decidiera a iniciar una programa que acabara con la santidad del guión preestablecido. De hecho, significa no-nacido. ¿Pretenderá decir el extraño nombre que, por no haber nacido todavía el santo que rellene el expediente completo de sus cualidades y virtudes, está como esperando la Iglesia a que haya uno que se decida de una vez a reproducirlas? Eso sería, lógicamente, confundir la santidad como algo que brota de la voluntad y decisión humana, cuando ella es en verdad el resultado de la acción del Espíritu Santo con quien se coopera libremente. Sería sencillamente pelagianismo.


El calificativo -que ha pasado ya a ser nombre- le viene a Ramón por el hecho de haber sido sacado del claustro materno, por medio de una intervención quirúrgica, cuando ya había muerto su madre. Por eso no nació como nacen normalmente los niños, lo extrajeron. Fue en Portell, en Lérida, cuando se iniciaba el siglo XIII.


La buena y alta situación de su padre le posibilitó crecer en buen ambiente y formación, aunque sin el cariño y los cuidados de una madre. Cuentan de su primera juventud la devoción especialísima a la santísima Virgen que le llevaba con frecuencia a visitar la ermita de san Nicolás donde pasaba ratos mientras sus rebaños pastaban. Luego su padre quiso irlo incorporando poco a poco a las tareas de administración de sus posesiones y esa fue la razón por la que se le encuentra en Barcelona en el intento de aprender letras y números. Allí tuvo ocasión de trabar amistad con Pedro Nolasco -que por aquel entonces era comerciante- y de compartir mutuamente los deseos de fidelidad a la fe cristiana vivida con radicalidad, llegando incluso a considerar la posibilidad de entrar en el estado clerical.


Como el padre disfruta de un gran sentido práctico, lo reincorpora al terruño de Portell y le encarga la explotación de varias de sus fincas. Pero, sigue diciendo la antigua crónica, que la misma Virgen María le comunica su deseo de que ingrese en la recién fundada Orden de la Merced y allí está de nuevo en Barcelona puesto a disposición completa en las manos de su antes amigo Pedro Nolasco.


Noviciado, profesión, ordenación sacerdotal y ministerio en el hospital de santa Eulalia se suceden con la normalidad propia de quien tiene prisa para cumplir el cuarto voto mercedario consistente en redimir a los cautivos y servir de rehén en su lugar si procede.


En el norte del continente negro predica, consuela, cura, fortalece, atiende y transmite paciencia a los cautivos de los piratas berberiscos; comprende bien su situación y se hace cargo de que están rodeados de todos los peligros para su fe. Incluso él mismo tuvo que soportar cárcel y la tortura de que sellaran sus labios por ocho meses con un candado para impedirle la predicación.


A su vuelta a España entre el clamor de las multitudes, lo nombra Cardenal de la Iglesia el papa Gregorio IX, reconociendo sus méritos y virtud de la caridad practicada de modo heroico; pero no le dio tiempo a llegar a Roma por morir, antes de cumplir los cuarenta años, cuando se disponía a hacerlo.


Por el empeño de hacerse cargo de su cuerpo tanto los frailes mercedarios como los nobles señores de Cardona, decidieron de común acuerdo darle sepultura allá donde lo decidiera una mula ciega que lo llevó a lomos hasta que quiso pararse ante la ermita de San Nicolás, de Portell.


Desaparecieron las reliquias, irrecuperables ya para la veneración, en el año 1936.


Lo que no ha sido relegado al olvido por sus paisanos es la figura del santo y su acción caritativa. Esa devoción secular que se refleja incluso en las fiestas y en el folklore. No digamos nada sobre la devoción que le profean todas las parturientas que lo tienen como especial patrón para su trance.


Se divulgó por el mundo la pintura que lo muestra con la Custodia en la mano derecha expresando así la fuente de su caridad con los hombres.



Francisco fue un confesor del siglo XVI.

Fue el gran propagador y fundador de los Montes de Piedad juntamente con el Beato Bernardino de Feltre. Los dos eran hermanos franciscanos dela estricta observancia.


La economía no andaba bien en su tiempo y sobre todo en los obreros que se dedicaban a la labores agrícolas. Para promover a los pobres, fundó en 1400 la institución de los Montes de Piedad, esto es, institutos seculares que daban créditos con intereses módicos.


De esta manera, podían trabajar y no caer en las manos de los terribles usureros. Hubo muchas luchas contra ellos provocadas por estas fundaciones.


Los mismos dominicos los llamaban Montes de Impiedad por no prestar dinero gratuitamente. Francisco se encontró con ellos en Marche. En esta localidad hay una iglesia llamada santa María del Monte. En ella estaba él y, desde ella, distribuía todos los dineros del Monte.


También fue un gran predicador. Y del éxito de su predicación no hay que decir nada más que era el fruto de sus largas noches de oración.


Murió en 1507. Ocho años más tarde, el concilio laterano aprobaba los Montes de Piedad.


¡Felicidades a quien leve este nombre!


Comentarios al P. Felipe Santos: fsantossdb@hotmail.com



Acólito. Mártir. Año 1250.

Por el año 1250 el rey Alfonso el sabio escribió: ""Hemos oído decir que algunos seres muy crueles, el Viernes Santo, en recuerdo de la Pasión de Nuestro Señor, roban algún niño cristiano y lo crucifican"". Esto fue lo que hicieron con Santo Dominguito del Val.


Nació este niño en Zaragoza, España, y por sus especiales cualidades de gran piedad y pureza y por su hermosa voz, fue admitido como acólito y cantor de la catedral. Cada día iba de su casa al templo a ayudar a misa, a aprender cantos y a estudiar en la escuela parroquial. En su viaje de ida y vuelta tenía que pasar por entre un barrio de estrechas callejuelas, y algunos de quienes allí habitaban se disgustaban mucho cuando Domingo y sus compañeros cantaban canciones a Cristo por las calles, al pasar por allí.


Y dice las antiguas tradiciones que un adivino anunció que si echaban a las aguas del río el corazón de un cristiano y una hostia consagrada, todos los seguidores de Cristo que bebieran de esas aguas morirían. Entonces algunos de aquellos fanáticos valiédose de tretas consiguieron una hostia consgrada. Luego fueron donde un hombre muy pobre que estaba pasando mucha hambre y le ofrecieron una bolsa de oro si les entregaba el corazón de un niño cristiano, pero lo que les dio ese hombre, a cambio de la bolsa de oro, fue el corazón de un cerdo (el cual es muy parecido al del ser humano) a cambio de la bolsa de oro.


Y siguen diciendo las crónicas que aquellos fanáticos echaron el corazón del cerdo y la santa hostia consagrada, al río que pasaba por la ciudad, y que a los pocos días se produjo una terrible epidemia entre los cerdos de los alrededores y muchos murieron. Y con esto se dieron cuenta los criminales de que el hombre del corazón los había engañado. Entonces se propusieron conseguir ellos personalmente el corazón de un niño cristiano para no equivocarse.


Ya habían obtenido de manos de un sacristán una santa Hostia consagrada, y entonces el Viernes Santo se propusieron sacrificar a un niño repitiendo los tormentos con los cuales en otro tiempo otros crueles hombres mataron a Jesucristo.


Y pasaba Dominguito del Val con su sotana de acólito y de pequeño cantor por enfrente de una de aquellas casas, cuando de pronto, sin tener tiempo ni siquiera de lanzar un grito, unas manotas grandes lo toman por el cuello y le cubren el rostro con un manto, tapándole la boca con una tela para que no pueda pronunciar palabra.


Temblando de pavor por lo que le pueda suceder, siente que lo llevan ante un "tribunal". Le preguntan si persiste en querer seguir siendo seguidor de Cristo, y él exclama que sí, que prefiere la muerte antes que ser traidor a la religión de Nuestro Señor Jesús. Entonces le declaran sentencia a muerte, y así con sus vestidos de acólito y cantor lo crucifican.


Le sacaron el corazón y enviaron a uno de los del grupo para que se fuera con la Hostia Consagrada y el corazón del niño y los arrojara al río para que todos los cristianos que de allí bebieran se murieran. Pero no imaginaban lo que ahora les iba a suceder.


El que llevaba los dos tesoros para echarlos al río, para que nadie sospechara de él, dispuso entrar a un templo y simular que estaba rezando. Y he aquí que de rodillas allí en una banca, abrió el libro donde llevaba la Santa Hostia. Pero unas señoras que estaban allí cerca vieron con admiración que de aquel libro salían resplandores. Se imaginaron que ese hombre debería ser un santo y fuero a comunicar el prodigio a los sacerdotes. Llegaron estos y le pidieron que les mostrara el libro y allí encontraron la Hostia Consagrada. Luego llamaron a las autoridades y estas al revisarlo le encontraron el corazón del niño.


Aquel bandido al verse descubierto se llenó de pavor y propuso que si no lo mataban denunciaría a todos los que habían cometido el crimen. Y así lo hizo. Las autoridades fueron a la casa de los asesinos y los apresaron a todos, y murieron en la horca semejantes criminales (menos el que los denunció, que pagó su pecado con cadena perpetua).


Y desde entonces Dominguito del Val ha sido invocado como patrono de los acólitos o monaguillos y de los pequeños cantores (modernamente se le invoca junto a otro Patrono de estos niños que es Santo Domingo Savio que también fue pequeño cantor y monaguillo).


En estas líneas hemos narrado la historia - leyenda de este santo, sin mencionar razas o creencias de los asesinos, pues siempre es justo que el culpable cargue con su culpa, pero esta no puede ser cargada por aquellos que no son culpables, o lo que es lo mismo: es posible que una persona cargue con la culpa pero aquella no puede ser endosada a todo un pueblo.


Usualmente se identifica a los mentalizadores del martirio de Dominguito de Val como miembros del pueblo judío, no existe ningún dato que confirme esta creencia. El pueblo católico no debe aceptar insinuaciones xenofóbicas de ningún tipo y mucho menos con los miembros del pueblo en el que nacieron Jesús, la Virgen María y todos los Apóstoles, odiar a los hijos de Israel sería no amar a Cristo y a su Iglesia.


Los cristianos debemos amar a todos los pueblos y naciones, repetimos lo dicho ya: es posible que una persona cargue con la culpa pero aquella no puede ser endosada a todo un pueblo.


¡Felicidades a quienes lleven este nombre!



Pere Tarrés i Claret nace el 30 de mayo de 1905 en Manresa, provincia de Barcelona, Cataluña (España).Sus padres Francesc Tarrés Puigdellívol y Carme Claret Masats eran creyentes y ejemplares; tienen otras dos hijas, Francisca y María. Pere es bautizado el 4 de junio en la parroquia de la Virgen del Carmen.

La familia realiza frecuentes traslados (Badalona, Mataró, Barcelona) a causa del trabajo del padre (mecánico); en Badalona Pere es confirmado el 31 de mayo de 1910. Alumno de los Padre escolapios recibe la primera comunión el 1 de mayo de 1913. En 1914 la familia retorna a Manresa y Pere estudia con los padres jesuitas.


Adolescente de carácter alegre y abierto, cariñoso con sus padres y hermanas, amante de la naturaleza, contemplativo, místico con alma de poeta. Habitualmente ayuda en la farmacia del Sr. Josep Balaguer, quien lo encamina hacia la continuación de los estudios.


Obtiene una beca de estudios que le permite concluir el bachiller en el colegio de San Ignacio. Con otra beca de estudios, obtenida con la ayuda de algunos médicos que lo estimaban, puede acceder a la Facultad de Medicina de la Universidad de Barcelona. Desde 1921 vive en el barrio popular de Gracia, donde participa del Oratorio de San Felipe Neri y allí, desde 1922 a 1936, es hijo espiritual del P. Jaume Serra.


Es miembro de la Federaciò Jovens Cristians con ardiente celo apostólico. La Federaciò es Acción Católica (A.C.) como el Papa Pío XI la proponía entonces: oración, estudio y acción, bajo la dirección de la jerarquía local. Pere cubre encargos en la Federaciò y en la A. C. contemporáneamente. Para Pere el secreto de la vida espiritual de los militantes está en la devoción eucarística y el amor filial a la Madre de Dios.


En julio de 1925 muere su padre y poco tiempo después su madre sufre un accidente que la deja inválida.


En la Navidad de 1927, estando en Monistrol de Calders, hace el voto de castidad con la aprobación de su director espiritual.


En 1928, después de haber concluido la carrera de Medicina (con premio extraordinario), se establece definitivamente en Barcelona. Durante este período sus hermanas ingresan en el convento de las Concepcionistas. Junto con su compañero, Dr. Gerardo Manresa, funda el sanatorio – clínica de Nuestra Señora de la Merced de Barcelona.


Durante el ejercicio de su profesión de médico es ejemplar en la caridad y en la vida de piedad; jamás pierde aquella alegría contagiosa que le permite tratar con respetuosa familiaridad a los enfermos.


Tarrés el 8 de julio de 1936 se traslada al Monasterio de Monserrat para realizar los ejercicios espirituales, que son interrumpidos el día 21 por el Alzamiento nacional; Pere se traslada a la Generalitat y logra obtener la tutela de la policía para preservar la integridad del Monasterio de la barbarie de los anárquicos. Refugiado en Barcelona lleva, a escondidas, la comunión a los perseguidos por los milicianos rojos y logra escapar a una perquisición realizada en su casa.


En julio de 1938 debe enrolarse en el ejército republicano como médico. Gracias a su coraje y dedicación los mismos soldados piden su promoción a capitán del ejército. Dedicaba parte de su tiempo al estudio del latín y de la filosofía, en preparación a sus futuros estudios sacerdotales y no pierde ocasión de manifestar su fe.


En enero de 1939 retorna a su casa del frente de guerra. El 26 de enero de 1939 se rinde Barcelona al ejército nacional. Integrado en la vida normal continua su actividad de médico, cubre algunos encargos en la A.C. y se prepara para ingresar en el Seminario de Barcelona evento que tendrá lugar el 29 de setiembre de 1939.


En 1941 año en el cual muere su madre recibe las Órdenes menores y el subdiaconado (20 de diciembre) y al año siguiente el diaconado (22 de marzo de 1942). Ordenado presbítero el 30 de mayo de 1942 el obispo lo designa coadjutor (vicario) de la parroquia de San Esteban de Sesrovires el 3 de junio. En 1943, por deseo del Obispo, va a estudiar a la Universidad Pontificia de Salamanca donde obtiene la Licencia en Teología el 13 de noviembre de 1944.


A su retorno a Barcelona recibe los siguientes nombramientos pastorales: vice-asistente diocesano de los jóvenes de la A.C., asistente del centro parroquial de las mujeres y de las jóvenes de A.C. de la parroquia de San Vicente de Sarriá (1944), capellán de la comunidad y del colegio de las Hermanas Franciscanas de la Inmaculada Concepción (1945).


En las distintas obras apostólicas que le encargan no le faltan dificultades que lo hacen sufrir pero él sabe responder con actitudes evangélicas de caridad, prudencia y fortaleza sembrando desde la cruz la tierra de su apostolado. El 17 de noviembre de 1945 escribe en su Diario che se siente sumergido en el océano del apostolado, como había soñado por tanto tiempo, con el mismo fuego y entusiasmo que, desde laico, sintió por la Federaciò. Antes de morir expresará su alegría por el apostolado en la A.C. femenina de Sarriá, afirmando: “Yo soy hijo de obreros. En el cielo trabajaré mucho por todas Uds.”.


Durante las vacaciones en el santuario de la Virgen de Nuria, en el Pirineo de la provincia de Gerona, a 2.000 mt., recibe numerosos grupos de jóvenes de A.C.


También cubre los siguientes encargos: consejero y asesor de los Oblatos laicos benedictinos y de la Unions di scolans di Monserrat –antiguos miembros cantores del coro del monasterio- (1946), director de la Obra de la Visitación de Nuestra Señora, actividad destinada a procurar ayuda material y espiritual a los enfermos pobres (1947); beneficiado de la parroquia de Santa Ana (1949); consejero de la Escuela Católica de enseñanza social de Barcelona (1949); confesor ordinario del Seminario (1949); delegado diocesano de la Protección de la Mujer (1949); director espiritual del Hospital de Las Magdalenas, donde se acogen mujeres en fase terminal, por la prostitución o la extrema miseria moral. Pere Tarrés dejó una huella perenne y benéfica en todos los que lo trataron por actividades apostólicas.


El 17 de mayo de 1950 le realizaron una biopsia cuyo diagnóstico fue linfosarcoma linfoblástico. Tarrés vivió su enfermedad con una actitud de total abandono en Dios y ofreciendo su vida por la santificación de los sacerdotes. El 31 de agosto de 1950, a 45 años, moría en la Clínica que había fundado. Fue sepultado en el cementerio de Montjuic. El 6 de noviembre de 1975 sus restos mortales fueron trasladados a la iglesia parroquial de San Vicente de Sarriá, donde aún reposan.


Reproducido con autorización de Vatican.va




La mayoría de los niños no se preocupan por lo que van a comer, no se preocupan si tienen que trabajar o como se tienen que vestir, tampoco se preguntan que habrá en el futuro, siempre viven el momento, algunos económicamente hablando lo “tienen aparentemente todo” porque su situación ha sido diferente los padres les dan lo necesario, por el contrario hay niños que su situación no ha sido tan favorable hablando materialmente, pero a pesar de esto no pierden su verdadera esencia de ser verdaderos humanos.

Un niño aunque no tenga dinero no deja de jugar, si lo han lastimado sabe perdonar no guarda resentimientos, sabe compartir, no se fija que tipo de ropa utilizas, o pregunta si tienes carro o casa.

La palabra de Dios nos dice en Mateo 19, 13-15, <<Entonces trajeron a Jesús algunos niños para que les impusiera las manos y rezara por ellos. Pero los discípulos los recibían muy mal. Jesús les dijo: “Dejen a esos niños y no les impidan que vengan a mí: el Reino de los cielos pertenece a los que son como ellos.” Jesús les impuso las manos y continuó su camino>>. Esto nos recuerda que a veces se nos olvidan los buenos modales que hemos aprendido, cuantas personas empiezan a tener envidia porque no tienen algún talento o porque no tienen fama, o tal vez llegan a despreciar a su prójimo porque se consideran justos. La enseñanza que nos da Jesús es que no olvidemos que debemos ante todo ser humildes es un gran valor que no debemos olvidar tengamos la edad que sea.

Conforme vamos “aparentemente madurando” en nuestras vidas, nos empezamos a olvidar de ser auténticas personas, algunos dicen que “solo los niños dicen la verdad”, pero no debemos perder de vista que como personas adultas debemos poner el ejemplo a los niños, ser coherentes con lo que se dice, no se puede ordenar a un niño a hacer algo si los padres o familiares no lo hacen.

La niñez es una etapa muy hermosa de nuestras vidas, pero debemos de imitarlos, tratar de mantener una mentalidad sana, sonreír, tener una buena actitud a pesar de los problemas que tengamos. También nos dice la palabra de Dios en Mateo 18, 1-3, <<En aquel momento los discípulos se acercaron  a Jesús y le preguntaron: “¿Quién es el más grande en el Reino de los Cielos?”. Jesús llamó a un niñito, lo colocó en medio de los discípulos y declaró: “En verdad les digo: si no cambian y no llegan a ser como niños, nunca entrarán en el Reino de los Cielos. >>



Jesús toma la firme decisión de ir a Jerusalén. Quienes lo siguen, entienden que este es un camino radical. En Jerusalén están las instituciones religiosas y políticas, es el lugar en el que se dan los juicios definitivos y es el lugar en el que se concentran todos los poderes.
El momento en que Jesús se pone en camino, es de inestabilidad; muchos no saben a quién acudir, a dónde ir, y esperan con ansiedad un salvador, pero un salvador local, político y religioso, el mesías davídico. Es el pensamiento de Pedro, un mesías poderoso que no tenga que sufrir ni morir. Jesús es otro tipo de mesías; es uno que dará vida donando la propia.
El momento en que Jesús se pone en camino, es también un momento de parálisis y de miedo, en la que no se sabe qué hacer o adónde ir. Se parece a esta etapa de la humanidad en la que estamos viviendo, rebasada la posmodernidad. Un cambio de época, de cultura, a la que el Papa Benedicto XVI ha llamado de “encrucijada”.  Para definir que nos podemos encontrar pasmados, en la incertidumbre, sin rumbo.
¿Cómo resolver los graves problemas de seguridad, de pobreza, de violencia? ¿Cómo devolver el sentido a la vida? ¿Hacia dónde está el horizonte capaz de contagiar de vitalidad y de esperanza nuestra historia?
Jesús insistirá en mirar a Dios, y en hacer un camino de donación. Ese es el rumbo para salir de la encrucijada desde entonces.
Para estar en camino, la Palabra de Dios nos orienta con estas tres coordenadas:

1 - Hay que dejarse seducir
 Como el profeta, hay que dejarse seducir por el proyecto de Dios, aunque nuestro proyecto personal no se vea con éxito. Lo importante no es que los males que el profeta había anunciado al pueblo se cumplan, como para no hacer quedar mal al comunicador de Dios, sino la misericordia de Dios, que se nota en Su perdón.
Lo importante de nuestra vida no es solo tener éxito, sino responder a un fuego ardiente, encerrado en nuestros huesos, que busca la justicia según Dios.
Cuando estamos seducidos por Dios, podemos parecer extraños a los demás; incluso no ser comprendidos, pero eso no es tan importante como estar atinando en la toma de decisiones del camino.

2 - Hay que saber dar culto
 Es en nuestra ofrenda, en nuestra entrega a los demás, donde se da el culto verdadero a Dios, ahí donde no hay reglas precisas de culto; ahí donde cada uno puede escalar en la perfección de su amor.
Pero para dar culto así, se requiere abandonar la mentalidad del mundo, adoptar la escala de valores de la Cruz, y hacer lo que Dios quiere, actuar: lo bueno, lo perfecto, lo que agrada.
 Lo bueno: cuando busco que todo lo que hago, contribuya al bien.
 Lo perfecto: lo que no se queda en buenas intenciones, aquello que hago llegar hasta su cumplimiento, porque es ahí donde puedo contemplar la bondad de Dios.
 Lo que agrada; es aquello que responde a las necesidades de otro, eso agrada a Dios.

3 - Hay que tomar la Cruz
 Tomar la propia cruz como experiencia del amor. Cuando las realidades del mundo nos deslumbran, como Pedro en este trozo del evangelio, podríamos tropezar por el camino; no existe realidad alguna, por espléndida que sea, que se pueda comparar con el don de una persona, con la persona concreta donada. Esa persona concreta que es Jesús, y después de Él, cada persona donada de mis seres queridos, que está ahí, frente a mí para atestiguar que el mejor camino es el de la donación plena.
La Cruz entonces, abre la solidaridad, y habla del dolor como valor salvífico.
 Si quiero que mi vida tenga sentido, si quiero dar sentido a esta etapa de la humanidad, quiero estar en camino, como Jesús, hasta completar la totalidad de mi donación.


¡Señor, cómo se nos ocurre querer mostrarte a ti el camino!

XXII domingo del tiempo ordinario

Después de que Pedro confesó que Jesús era “el Mesías, el Hijo de Dios vivo”, Jesús empezó a anunciar a sus discípulos que “tenía que ir a Jerusalén para padecer allí mucho… que tenía que ser condenado a muerte (en cruz) y resucitar al tercer día”. Ante lo cual, Pedro trató de disuadirlo diciéndole: “No lo permita Dios, Señor. Eso no te puede suceder a ti” (Mt. 16, 21-22).

En ningún momento podemos dudar del amor sincero y sagrado que Pedro le tenía al Señor Jesús; pero como todo ser humano, también Pedro, en diversas ocasiones cayó en la tentación de querer mostrarle el camino a Jesús. Esas son a veces las tentaciones, no sólo de quien vive lejos de Dios, sino también de quien profesa su fe y amor a Dios. Pedro cree de verdad que Jesús es el Mesías, el que viene a dar la verdadera libertad; pero por el amor que le tiene y creyendo conocer las circunstancias de la vida y la mentalidad del pueblo, siente miedo de que Jesús vaya a equivocar el camino; por lo cual, eso de morir en la Cruz, “No lo permita Dios, Señor. Eso no te puede suceder a ti”.

Sin duda, la debilidad de Pedro la vemos redimensionada en el tiempo actual, pues el hombre cuanto más seguro está de conocer y manejar las circunstancias temporales, más se le complica entender los caminos de Dios. La persona que se centra y vive demasiado en las circunstancias laborales, económicas, políticas, lúdicas, etc., corre el riesgo de él mismo irse disolviendo y enajenando en tales circunstancias, al grado de que, muchas veces, sin ser consciente de ello, va degradando su propia identidad (Cfr. L. Romera, El hombre ante el misterio de Dios, Ed. Palabra).

“¡Apártate de mí, satanás, y no intentes hacerme tropezar en mi camino, porque tu modo de pensar no es el de Dios, sino el de los hombres! (Mt. 16, 23).” Esta reprensión de Jesús a Pedro no es sólo porque Jesús se sienta traicionado, sino porque a Jesús le preocupa que Pedro, y todo ser humano, se aferre a construir sólo desde las visiones humanas, que confíe más en los alcances humanos y temporales, que en la sabiduría que viene de Dios.

Crecer y cultivarse, de modo honesto, en las dimensiones del tiempo y la materia es algo importante, pero se trata de algo parcial, mientras que el hombre para ser pleno necesita de lo que le da plenitud, como es el amor de Dios, trazado por Cristo en el Evangelio.

“Necesitamos detenernos en oración para pedirle a Jesús que vuelva a cautivarnos. Nos hace falta clamar cada día, pedir su gracia para que nos abra el corazón frío y sacuda nuestra vida tibia y superficial… ¡Cuánto bien nos hace dejar que Él vuelva a tocar nuestra existencia y nos lance  a comunicar su vida nueva!” Necesitamos detenernos ante su evangelio, contemplarlo con amor, detenernos en sus páginas y leerlo con el corazón. “Si lo abordamos de esa manera, su belleza nos asombra, vuelve a cautivarnos una y otra vez” (Papa Francisco, E. G. 264).

“El que quiera venir conmigo, que renuncie a sí mismo, que tome su cruz y me siga” (Mt. 16, 24); el camino de la Cruz, que nos propone Jesús en el Evangelio, es el camino a través del cual Él recogió los dolores y las alegría, todo cuanto el hombre vive; es el camino que rescata al hombre desde la misma muerte, para permitirle gozar sin límites del amor que da la vida. Sin la Cruz no entenderemos la grandeza del amor, el amor que nos hace creer y confiar en Él.

Necesitamos detenernos, aprender a detenernos frente al misterio de Dios, mostrado en Jesús, sólo así aprenderemos a caminar con Él. El camino mostrado a lo largo del Evangelio, el camino de la Cruz, es lo único que responde “a las necesidades más profundas de las personas, porque todos hemos sido creados para lo que el Evangelio nos propone: la amistad con Jesús y el amor fraterno” (Papa Francisco, E. G. 265). Si el Evangelio nos muestra el camino completo y verdadero, ¿por qué nosotros, como Pedro, lo habríamos de modificar, para acomodarlo a nuestro entender?

¡Señor, tu amor lo llena todo!

Pbro. Carlos Sandoval Rangel


Lo ha confirmado el secretario de la Pontificia Comisión para América Latina, Guzmán Carriquiry: la misa será en la Basílica vaticana, el 12 de diciembre, dí­a de la fiesta litúrgica de la "Morenita"


Ciudad del Vaticano, 30 de agosto de 2014 (Zenit.org) Redacción | 0 hits


El papa Francisco celebrará una solemne misa por la fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe, patrona de toda América, el próximo 12 de diciembre, en la Basílica de San Pedro. Lo ha confirmado el secretario de la Pontificia Comisión para América Latina (CAL), Guzmán Carriquiry Lecour, en una entrevista publicada en el Osservatore Romano el pasado 27 de agosto.


"La ‘Morenita’ guía nuestros pasos. El próximo 12 de diciembre, día de su fiesta litúrgica, colaboraremos en la preparación de un gran evento: la Misa que el papa Francisco presidirá en la Basílica de San Pedro”, afirmó Carriquiry en la entrevista al diario vaticano.


Por otro lado, hablando de iniciativas futuras del dicasterio, Carriquiry indica que están pensando promover, junto al Consejo Pontificio Cor Unum "una jornada de comunión y solidaridad tras cinco años del terremoto de Haití".


Asimismo, explica que del 13 al 15 de marzo del 2015 habrá un congreso importante en Bogotá, organizado por el Celam y en colaboración con la Pontificia Comisión, "en el que más de ochenta obispos de todos los países latinoamericanos se reunirán para individuar juntos las vías de aplicación creativa de la exhortación apostólica Evangelii gaudium" .


Además, el secretario de la Pontificia Comisión para América Latina explica que están contentos de que dicho dicasterio sea cada vez más, en el ámbito de la Curia romana, una referencia acogedora y de ánimo para los latinoamericanos, comenzando por muchos obispos que les visitan. "Vamos a publicar un documento sobre la evangelización y la pastoral de los jóvenes en América Latina, que será enviado muy pronto a los obispos; y hemos publicado recientemente las actas del encuentro-peregrinación que el pasado mes de noviembre ha reunido en el santuario de Nuestra Señora de Guadalupe más de ochenta obispos de todo el continente, junto con muchos otros participantes de América del Norte", ha precisado en la entrevista.


Finalmente, hace referencia a unas palabras de Benedicto XVI en el avión que lo traía de vuelta de Brasil: "Estoy convencido -dijo refiriéndose al continente latinoamericano- que aquí se decide, al menos en parte y en una parte fundamental, el futuro de la Iglesia Católica". Con el Papa Francisco -añade Carriquiry- está también en juego el futuro de América Latina.



(30 de agosto de 2014) © Innovative Media Inc.




Afiche del evento


Afiche del evento



MÉXICO D.F., 29 Ago. 14 / 08:27 am (ACI/EWTN Noticias ).- Los voluntarios de la Pastoral Social de la Arquidiócesis de México celebrarán su IV Encuentro el 6 de septiembre, bajo el tema "La Dimensión Social de la Evangelización", en un esfuerzo por responder a la exhortación apostólica Evangelii Gaudium del Papa Francisco, y apuntando a la inclusión de los pobres, la paz y el diálogo social.


Según indicó el P. Enrique Maldonado García, presidente del Patronato de Cáritas Arquidiócesis de México, el objetivo central del encuentro será impulsar en las parroquias programas de promoción social, que fomenten una conciencia de la solidaridad y corresponsabilidad por el bien común.


El evento tendrá como eje cuatro aspectos de la “Dimensión Social de la Evangelización”, planteados por el Papa: Algunos desafíos del mundo actual, el bien común y la paz social, las repercusiones comunitarias y sociales del Kerygma y la Inclusión social de los pobres.


Recordando los últimos tres encuentros, el P. Enrique Maldonado García señaló que “la experiencia ha sido la revitalización y puesta al día de quienes participan en este ministerio que no en todas partes es apreciado y tomado en cuenta”.


El evento se realizará en el Seminario Menor “Casa Huipulco” y han sido convocados los representantes de Pastoral Social de las Vicarías, los miembros de las Comisiones Arquidiocesanas de Pastoral Social, Cáritas Arquidiócesis de México, la Vicaría de Pastoral, así como laicos, religiosas y sacerdotes interesados en el tema.


Para más información, puede ingresar a: http://ift.tt/1B43Iua


Etiquetas: México, Cáritas, Iglesia Católica, Eventos católicos, Iglesia en México






Logo del Movimiento Cristiano Liberación (MCL)


Logo del Movimiento Cristiano Liberación (MCL)



LA HABANA, 28 Ago. 14 / 03:42 pm (ACI/EWTN Noticias ).- El Movimiento Cristiano Liberación (MCL) hizo un llamado este miércoles a los representantes de la Unión Europea (UE), que negocian con Cuba un acuerdo bilateral, a ser consecuentes con la tradición democrática de sus naciones y demandar al régimen comunista el verdadero cambio que los cubanos quieren y necesitan.


En una declaración enviada a ACI Prensa, el movimiento fundado por Oswaldo Payá señaló que “no pretende el aislamiento de Cuba y entiende que se defienda los intereses de las organizaciones, empresas y ciudadanos de la Comunidad Europea”.


Sin embargo, expresó su convicción de que “la cooperación de la Unión debe estar enfocada de forma prioritaria en lograr en nuestro país un proceso de democratización que garantice en la ley y en la practica el respeto pleno a los derechos humanos de todos”.


El MCL recordó que la Posición Común de la Unión Europea –en proceso de revisión con esta negociación-, tiene como condicionamiento más importante “la exigencia del respeto a los derechos humanos en la isla, donde poco o nada ha cambiado para el bien del pueblo en los últimos años”.


En Cuba “continúa la represión, las detenciones, la falta de oportunidades el empobrecimiento. En fin, nada de verdaderos cambios. Solo falsas transformaciones que persiguen encubrir la continuidad de la opresión y los privilegios de un pequeño grupo en el poder”.


Por ello, exhortaron a los miembros de la UE a ser “consecuentes y coherentes con la tradición democrática de sus propias naciones y demanden un verdadero proceso de cambios que nuestro pueblo quiere y necesita”.


Por su parte, el director general para América del Servicio Europeo de Acción Exterior, Christian Leffler, declaró que durante los días que han durado la segunda ronda de negociaciones se han dado “sustanciales progresos” en materia de cooperación.


Desde Bruselas (Bélgica), dijo que se tiene “una clara convicción de cuál debe ser la estructura general del capítulo de cooperación, las diferentes áreas de diálogo sobre políticas e interacción y aquellas de potencial compromiso”.


Sin embargo, señaló que “las cuestiones políticas e institucionales del acuerdo, que ocuparon bastante tiempo en la primera sesión en La Habana, no fueron abordadas”.


En ese sentido, dijo que la colaboración comercial y de inversiones se retomará en la tercera ronda de negociaciones, donde también se abordarían las “cuestiones políticas más sensibles”. El próximo encuentro tendría lugar “probablemente a principios de diciembre”.


Cuba es el único país de Latinoamérica que no tiene un acuerdo bilateral con la UE.


Etiquetas: Cuba, Unión Europea, MCL




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