Siempre alma de niño


La mayoría de los niños no se preocupan por lo que van a comer, no se preocupan si tienen que trabajar o como se tienen que vestir, tampoco se preguntan que habrá en el futuro, siempre viven el momento, algunos económicamente hablando lo “tienen aparentemente todo” porque su situación ha sido diferente los padres les dan lo necesario, por el contrario hay niños que su situación no ha sido tan favorable hablando materialmente, pero a pesar de esto no pierden su verdadera esencia de ser verdaderos humanos.

Un niño aunque no tenga dinero no deja de jugar, si lo han lastimado sabe perdonar no guarda resentimientos, sabe compartir, no se fija que tipo de ropa utilizas, o pregunta si tienes carro o casa.

La palabra de Dios nos dice en Mateo 19, 13-15, <<Entonces trajeron a Jesús algunos niños para que les impusiera las manos y rezara por ellos. Pero los discípulos los recibían muy mal. Jesús les dijo: “Dejen a esos niños y no les impidan que vengan a mí: el Reino de los cielos pertenece a los que son como ellos.” Jesús les impuso las manos y continuó su camino>>. Esto nos recuerda que a veces se nos olvidan los buenos modales que hemos aprendido, cuantas personas empiezan a tener envidia porque no tienen algún talento o porque no tienen fama, o tal vez llegan a despreciar a su prójimo porque se consideran justos. La enseñanza que nos da Jesús es que no olvidemos que debemos ante todo ser humildes es un gran valor que no debemos olvidar tengamos la edad que sea.

Conforme vamos “aparentemente madurando” en nuestras vidas, nos empezamos a olvidar de ser auténticas personas, algunos dicen que “solo los niños dicen la verdad”, pero no debemos perder de vista que como personas adultas debemos poner el ejemplo a los niños, ser coherentes con lo que se dice, no se puede ordenar a un niño a hacer algo si los padres o familiares no lo hacen.

La niñez es una etapa muy hermosa de nuestras vidas, pero debemos de imitarlos, tratar de mantener una mentalidad sana, sonreír, tener una buena actitud a pesar de los problemas que tengamos. También nos dice la palabra de Dios en Mateo 18, 1-3, <<En aquel momento los discípulos se acercaron  a Jesús y le preguntaron: “¿Quién es el más grande en el Reino de los Cielos?”. Jesús llamó a un niñito, lo colocó en medio de los discípulos y declaró: “En verdad les digo: si no cambian y no llegan a ser como niños, nunca entrarán en el Reino de los Cielos. >>

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