5 secretos de belleza de antes que todavía hoy funcionan

Este ingrediente ha sido usado por siglos para tener una piel más tersa, sobre todo por las mujeres de las dinastías chinas, quienes aplicaban mascarillas a base de claras de huevo para limpiar y reafirmar su rostro (y si hay algo a lo que le debemos hacer caso, es a los tips de las asiáticas).

Cuando la clara se seca, tiene un efecto tensante (sí, es el producto anti-edad más económico del mundo); además, ayuda muchísimo a cerrar los poros, es buenísima para las personas que sufren de acné y su alto contenido de proteínas también hace que sea súper hidratante. ¿La receta más sencilla? Mezclar dos claras de huevo con un poco de azúcar a punto de nieve (queda casi como una espuma), aplicarla, dejarla reposar por unos 10 minutos y retirarla con agua.

María Antonieta, la reina de Francia, decía -con mucha razón- que las manos son las grandes delatoras de la edad de una mujer.

Por eso ella cuidaba muchísimo las suyas y uno de sus trucos era humectarlas con aceite de almendras, cera y agua de rosas en las noches y, posteriormente, se colocaba guantes y dormía con ellos puestos. Hoy en día puedes hacer lo mismo con tus manos y, por qué no, hasta con tus pies con unos simples calcetines (sobre todo si sufres de talones agrietados, si eres constante, verás la diferencia).

En muchas farmacias las podemos encontrar hoy en día, pero las primeras cremas frías datan del Siglo II D.C. Su combinación de ingredientes oliosos y acuosos hacen que sean tu mejor aliado a la hora de limpiar profundamente tu rostro, no sólo de elementos químicos como el maquillaje, sino también de las células muertas que naturalmente quedan en nuestra piel.

Hay de marcas comerciales como también formuladas por las propias farmacias (estas últimas son mis favoritas) y debes tomar en cuenta que su consistencia es bastante densa, así que no te excedas en la cantidad (lo cual también es bueno, porque quiere decir que te va a durar bastante).

El aguacate no es sólo delicioso y nutritivo, sino también uno de los mejores humectantes orgánicos. Las mujeres aztecas y mayas solían usar su aceite para evitar la resequedad de la piel y darle un aspecto luminoso. Incluso, ponían rodajas debajo de sus ojos para disminuir cualquier tipo de hinchazón.

Aunque hay muchas recetas de mascarillas caseras en Internet, yo les aconsejo mejor usarlo en su forma más pura como ellas para aprovechar todos esos nutrientes. Y no se limiten a usar el aguacate sólo en su rostro, ¡como mascarilla capilar también hace maravillas!

Cleopatra es uno de los íconos de belleza más antiguos (no tanto por su apariencia física que estaba muy lejana de ser como la versión de Elizabeth Taylor, sino por sus cuidados extremos). Mucho se rumora sobre lo que hacía para mantener su piel como de porcelana; sin embargo, hay una mezcla que varios aseguran que era parte de su rutina: leche, miel y aceite de oliva, tres ingredientes que unía para darse largos baños hidratantes.

Pero como nosotras no somos reinas sino de nuestra casa, probablemente sea difícil que podamos darnos el lujo de llenar toda nuestra tina con estos productos, pero al menos podemos hacerlo en un recipiente pequeño para nuestros pies, manos o, con la ayuda de un algodón, nuestro rostro. Otro truquito antiguo de las mujeres egipcias era el uso de agua de rosas… de eso ya les hice un artículo hace un par de días y las invito a leerlo si no lo han hecho. ¡Es sencillamente fantástica y tiene un montón de usos!

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