Los piratas del Amazonia, un símbolo del vacío en seguridad

No se transportan en carabelas ni tienen patas de palo. Su lugar de acción no está en el Caribe, sino en el hemisferio sur del continente americano.  Pero como a la vieja usanza, al mejor estilo de los piratas legendarios o de ficción, también asustan a las tripulaciones. En este caso también van tras un botín, los bienes materiales del Siglo XXI: joyas, smartphones y combustible, entre otras.

Son los denominados piratas del Amazonia, un grupo de delincuentes que se mueven en veloces lanchas y con armas de guerra en procura de asaltar las diversas embarcaciones que pasan cerca de la zona selvática en Brasil.

En los últimos tiempos, estos modernos corsarios han estado aumentando sus asaltos, con el apoyo del narcotráfico, otros de los principales problemas que afronta Brasil, da cuenta un informe publicado por ANSA.

Entre los navíos más codiciados por estos delincuentes navegantes se encuentran los petroleros, debido al incremento de yacimientos en esa zona del mundo.

“Yo había terminado de cenar, me tomaron del mameluco y colocaron un revólver calibre 38 en la cabeza, me golpearon, pisaron mi cuello”, contó a esa agencia el comandante Enilson Antonio Sousa Miranda, hombre con larga trayectoria en la marina mercante, pero también víctima de estos piratas en la zona conocida como Estrecho de Breves, uno de los lugares donde más atracos se han producido en los últimos tiempos.

La noche sigue siendo el mejor momento del día para sorprender a los capitanes y tomar los barcos. Para ellos utilizan modernos equipamientos de comunicación para ir acercándose al objetivo y de un momento a otro atacar sorpresivamente.

Una vez logrado lo que buscaban se dan a la fuga para alcanzar otra embarcación que los espera para que puedan depositar el botín.

Entre otras cosas, esta situación deja de manifiesto la vulnerabilidad de la zona en cuenta a la seguridad. Además, también nuevos vínculos y “socios”. En este caso los narcotraficantes, además de contrabandistas de armas.

Mientras tanto ahí están estos modernos corsarios, moviéndose de forma agazapada, en la noche y brindando no precisamente con ron. Del otro lado está la Amazonia, ese lugar tan rico diverso no solo en naturaleza, sino también en aventuras, ambiciones y locuras humanas. En este caso de modernos corsarios, delincuentes con el mismo espíritu que los antiguos.    

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