Murió Arthur, el bebé baleado antes de nacer y símbolo de la violencia en Río

Cuando aún persisten los ecos de la muerte de Charlie Gard -el niño que hizo rezar al mundo entero-, en Brasil, más específicamente en Rio de Janeiro, otro bebé sacudió los corazones de miles de personas.

La encargada de confirmar el triste desenlace fue la Secretaría de Salud de Río de Janeiro (Brasil), que a través de un comunicado anunció el empeoramiento del cuadro clínico del bebé a raíz de una hemorragia digestiva, algo que derivó en su fallecimiento este domingo 30 de julio.

Arthur había nacido exactamente un mes antes, a la fuerza y de la manera menos pensada tras sometido a una cesárea de emergencia. Sucedió luego de que su madre, una joven brasileña llamada Claudineia dos Santos Melo, quedara atrapada en medio de una balacera entre traficantes de droga y la policía en Río de Janeiro.

La bala que impactó a la mujer embarazada atravesó su cadera, le perforó el útero y alcanzó a Arthur, el bebé que conmovió a Brasil y cuya historia fue reproducida por diversos medios del mundo, entre ellos BBC Mundo.

Por aquel entonces Arthur había logrado de sobrevivir y los médicos lo catalogaron como algo “milagroso” debido a la compleja situación.  Sin embargo, si bien persistía la esperanza, su estado de gravedad no disminuía.

Si bien se trata de un caso completamente distinto al de Charlie, lejos de debates éticos y grandes campañas, lo acontecido con Arthur es un fiel reflejo y símbolo de la violencia desatada en Río de Janeiro. Es más, hasta se podría afirmar que Arthur “se ha convertido en un hijo de esa violencia que vive Brasil”.

En ese sentido, en las últimas horas el presidente Michel Temer ordenó el envío de unos 10.000 efectivos (entre ellos militares y otros agentes de la policía Nacional) a esa ciudad brasileña para controlar el estado de caos desatado por una “guerra” entre narcotraficantes, crimen organizado y fuerzas de seguridad, confirmándose de esa manera la “militarización” de la “Cidade Maravilhosa”.

Mientras tanto ahí está la madre de Arthur y su familia, viendo horas de intenso dolor en silencio. Al mismo tiempo surgen preguntas que no tienen respuesta.  ¿Por qué pasan estas cosas?, ¿por qué tanto dolor?, ¿por qué a estos inocentes? Con mucha prudencia y serenidad el propio papa Francisco se expresó al respecto en alguna oportunidad.

 “No hay explicaciones: es un misterio…pienso a la Virgen cuando le han dado el cuerpo inerte de su hijo, lastimado, ensangrentado…La Virgen lo ha acariciado. Tampoco la virgen lo entendía”, expresó hace unos años con motivo de una jornada de reflexión sobre el sufrimiento de los niños.

Sin dudas es algo que nos provoca interpelación, pero al mismo tiempo humildad y pequeñez por no ser capaces de entenderlo a hora. Solo resta confiar en Dios, que sabe más.  Por lo pronto, unamos en oración también por Arthur y los suyos.

Pero también por Brasil y Río de Janeiro para que el Cristo Redentor -que mira desde lo alto de un morro- abrace a los corazones más endurecidos a raíz de tanta violencia.

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