Leer signos de liberación



I Domingo De Adviento Ciclo C
Jr 33,14-16; Sal 24; 1Tes 3,12-4,2; Lc 21,25-28.34-36

Leer signos de liberación

 Cuando Jesús habló a sus discípulos con este lenguaje apocalíptico,  en el que les lleva a observar un mundo que está por caer, quiso utilizar todas estas imágenes del día final para llenarlos de esperanza, más que de temor. Es semejante a la alegría con la que el enfermo espera que amanezca.
 Los que escucharon que Jesús hablaba de la angustia y el miedo con el que las naciones se irán a pique en aquel día,  lograron entender que esos acontecimientos, más que anunciar una ruina total, eran signos de liberación.
 Con este discurso, Lucas evangelista cerró el discurso final de Jesús y todo su ministerio público. Exhortó a sus discípulos a estar alerta, a levantar la cabeza, a leer los signos de liberación. Esta es la manera en que nosotros hoy, después de dos mil años, queremos iniciar nuestra preparación de “Adviento”,  deseamos vivir este tiempo como un tiempo de salvación,  como la única oportunidad que tenemos para acoger a Dios y vivir la experiencia de su amor y de su paz.
Intentemos tres actitudes:

1-Hay que encontrar el brote

Cuando escuchamos en Jeremías: “Se acercan los días… en que cumpliré mi promesa…” la primera sensación es de paz y de consuelo. Cuando todo parece perdido, desolado o sin vida, encontramos que hay una promesa por cumplirse y esto basta para superar toda angustia y sufrimiento.
 Hemos de encontrar el “brote”, como dice Jeremías. En cada uno de nosotros queda un tronco, que por seco que parezca, incluso quemado ––que es la visión del profeta––, es capaz de sacar un brote que dará vida a toda la planta. Jesús es el vástago que anuncia el profeta, pero cada uno de nosotros es parte de ese vástago. En cada uno de nosotros permanece la vida latente de Cristo que jamás perderemos.
 Esta es la primera incursión en nuestra preparación de Adviento. Podemos preguntarnos: ¿Qué hay en mí que todavía dará vida? Encontremos nuestro brote.

2-Hay que sentir el tiempo

 Esperar en la santidad hasta el día en que venga nuestro Señor Jesús, en compañía de todos sus santos, implica sentir el tiempo, medirlo, sopesarlo para leer en estos días signos de la llegada del Señor, tales como el crecimiento en el amor fraterno. Pablo a los tesalonicenses habla de amor mutuo y de corazones irreprochables.
 Sentir el tiempo implica la capacidad del gozo por la vida, la esperanza alegre de la venida del Señor que dará orden y sentido a todo aquello que en el momento presente no entendemos.

3-Hay que acompañar la vida

 Solo quien ha trabajado por la venida de Jesús, quien es capaz de leer signos de liberación y ha experimentado el amor de Dios en la persona de su Hijo, puede acompañar la vida y contemplar la caída de la historia sin miedo, porque entiende que esa ruina es el inicio de la nueva historia que está por iniciar, la historia del amor y de la salvación de Dios.
 Acompañar la vida implica estar atentos a no permitir que la vida disoluta o las preocupaciones ociosas ahoguen la experiencia de liberación. Hay que alzar la cabeza, no solo porque muchas veces la estamos agachando ante el drama humano que nos aflige, sino porque con la cabeza agachada nuestro horizonte se limita a la tierra, al polvo y así, ni nuestro rostro se ilumina con el resplandor de la venida del Señor, ni nuestro corazón se alegra con Su llegada.
 Estemos velando, con una conciencia atenta, plena y dialogante, seamos signos de fortaleza y de paz. Leamos los signos de liberación y gocemos de la espera del Señor. ¿Qué signos de liberación ves en tu entorno? ¿Qué signos de liberación lees en ti?

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