Todo listo en Italia para la beatificación de religiosa martirizada en rito satánico

ROMA, 05 Jun. 21 (ACI Prensa).- La localidad italiana de Chiavenna y el conjunto de la diócesis de Como se prepara para la beatificación de la religiosa Hija de la Cruz, Sor María Laura Mainetti, asesinada el 6 de junio del año 2000 por tres adolescentes de 17 y 16 años en un rito satánico.

La ceremonia de beatificación de la religiosa, que tenía 60 años en el momento de su martirio, la presidirá el Cardenal Marcello Semeraro, Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, y la concelebrará el Obispo de Como, Mons. Oscar Cantoni, junto con otros obispos italianos este domingo 6 de junio.

Se espera que a la Misa de beatificación, en el estadio de la ciudad de Chiavenna, asistan unos 2.500 fieles, un número de aforo máximo establecido por la normativa vigente en Italia para prevenir nuevos contagios de coronavirus.

Sor María Laura Mainetti nació en Colico, Italia, el 20 de agosto de 1939 y sus padres la bautizaron con el nombre de Teresina.

Su madre, Marcellina, falleció unos días después del nacimiento de la nueva beata. Sabía que el embarazo, el décimo, sería peligroso, pero aún así no quiso dar la espalda a la vida.

Teresina se educó desde pequeña con las religiosas de la Congregación de las Hijas de la Cruz. En agosto de 1957 inició el postulantado en la Casa Provincial, y en febrero de 1958 ingresó en el noviciado, momento en que tomó el nombre de María Laura. El 15 de agosto de 1959 en Roma hizo sus primeros votos de pobreza, castidad y obediencia.

El 25 de agosto de 1964 se consagró con votos perpetuos en La Puye, Francia, donde se encuentra la Casa Madre de la Congregación.

Sor María Laura orientó su vocación al acompañamiento y formación de niños y jóvenes con dificultades. Fue precisamente esa entrega al servicio de los jóvenes lo que propició su martirio.

De hecho, la fecha elegida para la beatificación es la fecha en que se produjo su muerte, reconocida por el Papa Francisco el 19 de junio de 2020 como martirio “en odio a la fe”.

Aquella tarde del 6 de junio del año 2000 la religiosa había salido sola del convento para asistir a una joven que la había llamado por teléfono. La joven aseguraba haber sido violada y que necesitaba ayuda. Se trataba de un engaño.

La misma adolescente reconoció arrepentida años más tarde que “la engañé con una trampa y la maté mientras me perdonaba. En ella encuentro el consuelo y la gracia de soportarlo todo. Le rezo y estoy segura de que me ayudará a convertirme en una persona mejor”.

Sor María Laura era entonces superiora de la Comunidad de las Hijas de la Cruz en el Instituto María Inmaculada de Chiavenna. Murió de 19 cuchilladas en la noche del 6 al 7 de junio.

Según reconocieron las asesinas, el objetivo en un principio era un sacerdote, Mons. Ambrogio Balatti, arcipreste de la Colegiata de San Lorenzo de Chiavenna. Las jóvenes decidieron finalmente no ir a por él al ver que tenía una constitución física fuerte, y que podrían no ser capaces de doblegarlo.

Por eso decidieron cambiar de objetivo e ir a por Sor María Laura, a la que vigilaron durante varios meses, según informaron medios locales.

En la Misa celebrada el 6 de junio de 2020, con motivo del 20 aniversario de la muerte de la religiosa, celebrada en la Colegiata de San Lorenzo de Chiavenna, el Obispo de Como afirmó que “en el firmamento de Dios brilla desde hace veinte años una estrella, y esa estrella tiene un nombre y una historia: Sor Laura Mainetti”.

Sor Laura “vivió junto a nosotros, recorrió nuestros caminos: pertenece a las filas de aquellos a los que el Papa Francisco definición como los santos de la puerta de al lado. Es testigo del amor hacia los más sencillos y frágiles. Tenía una ternura espontánea que le nacía de la conciencia de sentirse amada de Jesús, hasta experimentar su mismo amor: por eso morirá perdonando a quienes la estaban matando”.

En declaraciones a ACI Stampa, agencia en italiano del grupo ACI, Sor Beniamina Mariani, religiosa de 83 años de las Hijas de la Cruz que vivió cerca de la nueva beata, recuerda que “vivió en la humildad, la sencillez y en la alegría el donarse a Dios y a los hermanos”.

“Su jornada”, recuerda Sor Beniamina, “era una relación continua en la oración. Al inicio y al final de la jornada y con aquellos que ella llamaba ‘mi Jesús’: niños, jóvenes, personas en dificultad”.

“Siempre estaba sonriente y, de hecho, aquí en Chiavenna, alguno la llamaba ‘Sor Sonrisa’: era una mujer feliz”, asegura.

Artículo traducido y adaptado por Miguel Pérez Pichel. Publicado originalmente por ACI Stampa

Etiquetas:

Publicar un comentario

Su mensaje será revisado antes de publicarse. Contenido ofensivo o agresivo será eliminado. No es un sitio de debate sino de formación religiosa y evangelización.

[facebook][blogger]

Diocesis de Celaya

Forma de Contacto

Nombre

Correo electrónico *

Mensaje *

Con tecnología de Blogger.
Javascript DesactivadoPor favor, active Javascript para ver todos los Widgets