Misioneros encuentran a Jesús en el servicio a los pobres en Haití

, 18 Jul. 21 (ACI Prensa).- Los misioneros brasileños de la Missão Belém, hermano Hélio Silva Ferreira y la hermana Vanessa Matias dos Santos, atienden a niños y adolescentes en una de las regiones más pobres de Haití, un servicio que ha sido para ellos una forma de encontrar a Jesús.

La hermana Matias dos Santos señaló a ACI Digital – agencia en portugués del Grupo ACI - que la pobreza en este país del Caribe es “muy diferente de lo que se ve en Brasil”, pues la gente “no tiene absolutamente nada, saneamiento, agua, energía”.

La situación de pobreza, inestabilidad y violencia del país de la que fueron testigos los misioneros se vio agravada por el asesinato del presidente Jovenel Moïse el 7 de julio. Moïse fue asesinado a tiros en su casa en la capital, Puerto Príncipe. Su esposa, Martine, resultó herida durante el ataque y permanece hospitalizada en Miami (Estados Unidos).

Según las autoridades haitianas, 21 personas fueron arrestadas bajo sospecha de participar en el asesinato del mandatario. De ellos, tres son haitianos y 18 colombianos, algunos de los cuales son exmilitares. Otros tres colombianos fueron asesinados por la policía y hay cinco sospechosos en fuga, incluido un exsenador haitiano.

El hermano Silva señaló que estudiaba Ingeniería Civil cuando conoció la Missão Belém, en la Arquidiócesis de São Paulo (Brasil), encuentro que lo hizo soñar con ser misionero en Tierra Santa.

Sin embargo, indicó que cuando conoció la realidad de Haití y se enfrentó a las necesidades de la población, se dio cuenta que ese era el Belén al que Jesús lo estaba llamando a ir.

Hermana Vanessa Matias dos Santos con un niño de la Missão Belém en Haití. Créditos: Missão Belém

La Missão Belém, que nació en 2005 y fue aprobada por la Arquidiócesis de São Paulo en 2010, realiza una labor dirigida a los más pobres. Después del terremoto que afectó a Haití en 2010, la misión abrió una casa en Puerto Príncipe, en el barrio pobre de Warf Jeremie, una “zona de extrema pobreza”.

El hermano Silva indicó que ante la realidad que vive Haití “no podemos permanecer indiferentes” y lamentó que la falta de saneamiento básico es tan grave que “la gente hace sus necesidades en la calle, se baña al aire libre”.

Según los misioneros, la violencia “se ha ido agravando en los últimos años”, lo que ha llevado a que la “gente termine atrapada en sus hogares”.

“Esto afecta al centro (de la Missão Belém), pues el año escolar no funciona como debería, y las actividades deben ser detenidas”, lamentó la hermana Matias dos Santos.

Sin embargo, el hermano Silva indicó que “a pesar de toda la miseria en la que viven, logran mantener una sonrisa en sus rostros, tienen la alegría de vivir”, algo que termina por “enseñarnos mucho también”.

Los niños y adolescentes atendidos por la Missão Belém viven en estas dificultades, y muchos traen consigo problemas de salud y alimentación. Por ello, los misioneros buscan ayudarlos en todas sus necesidades.

“Cuando los niños llegan aquí, tratamos también de resolver el problema de la salud, los llevamos a nuestra enfermería, porque viven en condiciones precarias y el sistema de salud aquí no funciona”, indicó la hermana Matias dos Santos.

La misionera señaló que “muchos de estos niños no tienen una familia estructurada” y, por lo tanto, la Misión también pasa a ser este apoyo en relación a los temas familiares.

“Hay niños que solo viven con su mamá o papá, adolescentes que viven de favores o niños que se quedaron aquí con una abuela, una tía y sus padres se fueron al interior”, señaló. “Incluso hay casos de niños que vienen por cuenta propia y piden plaza para estudiar aquí en el centro y nosotros tratamos de acogerlos”, agregó.

La hermana Matias dos Santos recordó la historia de un pequeño, que ahora tiene cinco años, que fue abandonado en la Missão Belém.

“Primero fue abandonado por su madre, quien lo dejó con su padre. Su padre lo cuidaba, pero vivía en varios lugares de la comunidad. Un día, su padre lo dejó en la calle y lo llevaron al centro. Lo cuidamos y fuimos tras su padre. Logramos encontrarlo y su padre se quedó con él otros dos o tres meses. Un día, trajo al niño a la escuela y nunca regresó”, señaló.

La misionera indicó que en esta historia se puede ver la obra de Dios, pues una mujer que trabaja en la misión como cocinera, decidió por su propia voluntad hacerse “cargo del niño y ahora lo cuida como a un hijo. Incluso él la llama mamá”.

“Así, vemos cómo la gente que trabaja aquí se conmueve y también cuida a los pobres”, agregó.

El hermano Silva también contó la historia de otro pequeño, que ahora tiene diez años, cuya madre tenía SIDA y no podía amamantarlo.

“La madre conoció la misión y el niño llegó desnutrido. Vivían con nosotros y el 1 de enero de este año falleció la madre. Hoy el niño vive con nosotros y, dada la situación en la que llegó aquí, podemos decir que es un milagro”, narró.

Los misioneros afirmaron que, como estas, muchas otras historias han marcado sus vidas y, para ellos, “es una experiencia muy fuerte acompañar a los niños que llegan y se desarrollan” en la misión.

“Para mí, es un regalo de Dios y estamos muy agradecidos con Dios por poder contemplar este milagro que son los niños que vienen aquí con dificultades y se desarrollan. Por supuesto, ya hemos visto casos de adolescentes que se dieron por vencidos, se fueron y siguieron otro camino, pero son pocos”, dijo la hermana Matias dos Santos.

Niños en la escuela de la Missão Belém en Haití. Créditos: Missão Belém

El hermano Silva indicó que un adolescente “me dijo que sin la Missão Belém, muchos jóvenes entrarían en la delincuencia. Pero, como ven a la Missão Belém aquí, se dan cuenta de que hay otro camino mejor a seguir”.

Incluso en medio de una población tan necesitada, la Missão Belém no descuida la evangelización. Los fines de semana se realizan actividades con los niños y, para ello, cuentan con la ayuda de los propios jóvenes de la comunidad, quienes también participan en capacitaciones y retiros.

El hermano Silva indicó que, en 2019, un grupo de 10 jóvenes asistidos por la Missão Belém Haití pudieron participar en la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) en Panamá.

“Allí los jóvenes vivieron una experiencia de fe y recibieron mucho cariño de otros países. Siempre que decíamos que éramos de Haití, recibíamos este cariño. Fue una oportunidad para conocer otras realidades, ya que solo conocen la realidad de aquí. Entonces, regresaron transformados y dando testimonio a la gente de esta experiencia y de la evangelización”, señaló.

Actualmente, la Missão Belém atiende a 2 200 niños y adolescentes en Haití y cuenta con 6 misioneros y 220 empleados. La hermana Matias dos Santos y el hermano Silva afirmaron que el trabajo desarrollado para la población local es gratuito y cuenta con el apoyo de un sistema de apadrinamiento.

“La gente puede apadrinar a un niño y ayudar económicamente. Y siempre enviamos a estas personas fotos, noticias, seguimiento de los niños. Entonces terminan creando vínculos”, dijo la misionera.

Conoce más información de cómo ayudar a la Missão Belém AQUÍ.

Traducido y adaptado por Harumi Suzuki. Publicado originalmente en ACI Digital.

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